Un delirio para el recuerdo
El monte y la laguna de Manantiales fue el lugar elegido para No me olvides en el bosque, una de las fiestas más locas de la temporada
La presentación era tan exótica que había que ir para tratar de entenderlo. Un cumpleaños de 15 en el medio de un bosque, una rueda gigante, un cine escondido y hasta una bruja capaz de leer el futuro eran solo algunos de los elementos que se anticipaban para el gran baile llamado No me olvides en el bosque, celebrado en la noche del viernes.
No Me Olvides es una pizzería ubicada en Manantiales y sus dueños se han hecho conocidos entre los veraneantes y fernandinos por sus celebraciones anuales. Este año, en su decimoquinta celebración, decidieron subir la apuesta.
Parte de la consigna de la fiesta, que tuvo lugar en el monte de pinos ubicado junto a la laguna Blanca en la parada 53 de Manantiales, era el misterio. Aunque la alineación de bandas que musicalizarían el evento era conocida, todo el resto de lo que pasaría una vez ingresado allí no lo era.
Después de que miles de autos poblaron la ruta y todo lugar para estacionar posible en el balneario, los concurrentes debían adentrarse hacia la laguna para ser recibidos por dos puños gigantes en alto que hacían de columna y entrada hacia el monte.
Enseguida se debía cruzar por un sendero poco iluminado cargado de sonidos de la naturaleza que aventuraban que esta no sería una fiesta cualquiera. Al caminar unos metros y esquivar alguna que otra raíz engañosa, por los costados se aparecían ogros, brujas, gnomos y hasta un unicornio (que se volvió el objeto de cientos de fotos), para el divertimento y el susto del público.
Con una ambientación de Ivan Hansen, diseñador a cargo de la promoción de grandes eventos cinematográficos, el monte de Manantiales se vistió de circo y feria gastronómica para recibir a los veraneantes con una propuesta tan ecléctica como atractiva. Diferentes puestos de comidas con crêpes, choripanes y comida mexicana eran la previa al resto de las actividades dispersas entre los árboles, que incluyeron una rueda gigante, un mambo, un cine al aire libre y un toro mecánico.
Ritmo ecléctico
El plato fuerte de la noche fue su propuesta musical, que conjugó un número de bandas locales e internacionales. Las visitas más esperadas eran las del grupo colombiano Bomba Estéreo (autores del hit Fuego) y la rapera española Mala Rodríguez, pero la grilla también dio lugar a otras propuestas entretenidas como el dúo electrobailable Mitú de Colombia, el grupo uruguayo de cumbia Sonido Caracol, la banda de percusión argentina La Bomba de Tiempo y diferentes DJ de Argentina, Uruguay, Venezuela y Suiza.
Con una consigna estética que pareció redimirse bajo el “vale todo”, las bandas fueron apareciendo en el escenario principal en un orden poco predecible. Los colombianos Bomba Estéreo fueron de los primeros en salir al escenario, por lo que se encontraron con un público tempranero y reticente a entregarse por completo a su propuesta musical más allá de su hit incendiario.
Más tarde, mientras un dron merodeaba por el aire filmando todo y llamaba la atención del público, fueron los Mitú y su propuesta que combina tecno y ritmos tribales de Colombia, los que lograron que se levantara el polvo de la tierra del monte a través del baile. Pero fue la Mala, con su ritmo contagioso, rimas afiladas y furia femenina, quien realizó el mejor espectáculo de la noche.
Entre cada aparición arriba del escenario la musicalización también dio lugar a todo. Michael Jackson, Madonna, Locomía, Los del Río y hasta grandes éxitos de la música italiana sonaron por los parlantes, para la sorpresa y el entusiasmo de la multitud. Además, unas tarimas rodeando el escenario tenían pequeñas apariciones de personas que incluyeron a una cantante italiana, un imitador de Gardel y unas modelos con tan poca ropa como ensayo de su coreografía.
El cierre de la velada vino de la mano de Sonido Caracol, que de primera y con su éxito Qué tiene la noche, lograron con su cósmica virtud en el escenario que la fiesta se convirtiera en lo que prometía: un gran y muy extraño baile.