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Enojado, pero no tanto. Alejandro Lerner dice que renovó su energía y abrió las puertas de su creatividad en Estados Unidos y que quiere mostrar todo esto esta noche en el Plaza (21.30 hs, con entradas que van desde los $ 490 a los $ 990). De esto conversó con El Observador días antes de su visita.

¿Cómo va a ser el concierto de esta noche?
Muy variado , para todo público. Pasado, presente y futuro. Muchos efectos de sonido, muchas imágenes. Estarán los temas de siempre pero también muchos nuevos. Momentos de rock furioso, otros de piano solo, por ejemplo tocando temas de Keith Jarrett o Ennio Morricone. Yo escucho todo lo que me piden y respondo con lo que me piden y más. Van a ver a un Alejandro Lerner muy polifacético y abierto. Canciones de broncas pero también de amores y esperanzas. En los últimos años he dejado salir mucho el pianista que hay en mí.

¿Qué banda lo va a acompañar?
En guitarra unos de los más grandes del rock argentino, Gringui Herrera. En teclados, Diego Ortells; Daniel “El Zurdo” Alaguibe en percusiones, Luis Burgio en batería y mi mujer, Marcela en voces. Además me voy a presentar con una enorme variedad de aparatos electrónicos, efectos, pedales, mi teclado, que se cuelga como guitarra. A este le ingreso sonidos de mis guitarristas predilectos como Steve Ray Vaughn, Gary Moore, Eric Clapton y otros. Me doy el gusto de hacer solos de guitarra con este teclado. También uso el Talk box de Peter Frampton.

¿Está trabajando en un nuevo disco?
Sí, se llama Sueños de elefante. Ya lo empecé a grabar en Estados Unidos. Algunos de los temas los toca Francisco Fattorusso, en otros nos ayudó a producir (por Skype) con coros maravillosos de negros de la ciudad de Atlanta donde él vive. El disco tiene cosas muy alternativas.

Desde hace algunos años usted ha desaparecido casi de la escena rioplatense. A Montevideo hacía 6 años que no venía
Es verdad pero, en 2010 estuvimos en Juan Lacaze, en la Fiesta del Sábalo. Una experiencia maravillosa. Tocamos al aire libre. ¡La gente tan amable! Un ambiente súper familiar. Pero a Montevideo es verdad que hace tiempo que no vengo. Digamos que en los últimos 4 años tomé una cantidad de decisiones profesionales y personales que me sacó un poco del primer plano inmediato. Mi vida tuvo varias etapas. Una etapa de lanzamiento de mi carrera en Argentina, después empecé a grabar en Nueva York. Me di cuenta que esos primeros 4 años de vida como músico popular me estaban esquematizando, así que decidí cortar y me fui a estudiar a Nueva York

¿Se sentía un poco encajonado por sus grandes éxitos? ¿En qué año fue esto?
Claro, yo había empezado en el 81. En el 86 decido irme y me quedo allá hasta el 87. Me pongo a estudiar jazz con Andy Laverne, un maestro que había sido alumno de Bill Evans. Después me puse a estudiar orquestación con Don Sebesky. Después me puse a estudiar clown. Como no me conocía nadie me pareció divertido hacer malabarismos. Viví una experiencia muy fuerte de estar conectado con músicos y compositores de electrónica contemporánea. Antes, al lograr un estallido de popularidad me sentía atrapado. Ahora, en New York estaba en una ciudad formidable, no me conocía nadie y podía explayarme.

¿Y cuándo vuelve a Argentina?
Con mi primer disco independiente, Algo que decir. Lo grabé en una chacra en New Jersey. Al poco tiempo me firma mi primera compañía multinacional y este contrato me dura 15 años. Empiezo a viajar a Los Ángeles. Me hago muy amigo de mi productor, Humberto Gatica. Con él produje dos álbumes, conocí a David Foster; Air Supply,a Celine Dion, a los Bee Gees, a Tom Jones y canté con Paul Anka. Me empieza gustar cada vez más vivir en Los Ángeles y hasta me compro un lugar para vivir. Radicarme en Estados Unidos hizo que ya no estuviera tan disponible para girar por acá. Disney me llama para componer canciones para la película de dibujos animados Chicken Little; conozco a Carole King y me dice que quiere componer conmigo; me llaman para escribir letras de Andrea Bocelli. Además formo pareja con Marcela, me caso con ella en Estados Unidos y lo más maravilloso de todo: 2 años después nace Luna, mi primera hija. Todo esto me posibilita desde hace 5 años que sea el dueño de mis tiempos, me da la libertad para elegir con quien componer y qué tipo de música componer. Ya no me dominan las multinacionales.

¿Lo dice claramente en las letras?
Lo digo todo, con puteada y bien clarito para que se me entienda bien. Este disco es como un exabrupto creativo sin limitaciones, sin filtros. Enojado es realmente como una necesidad de largar toda esa mala energía en un estallido. En la canción que da nombre al disco canto: “Ya estoy cansado que me estén mordiendo el cuello mientras ellos se divierten y se quedan con mi talento…tanto hijo de puta suelto.”

Es otro Alejandro Lerner...
No… Es el mismo Alejandro Lerner que ha puteado y que ha peleado en otros discos. Hay otros temas que tienen que ver con lo social como en Indulto, como en La isla de la buena memoria, como en Todo a pulmón. En Enojado van a escuchar a un Lerner maduro y con ganas de documentar hasta momentos no tan cómodos de la carrera.

¿En la parte musical qué Lerner es hoy?
En lo musical, alguien muy abierto, roquero. Creo que para este disco junté a una de las bandas más poderosas del mundo: Vinnie Colaiuta en la batería, Jimmy Johnson en bajo, Dominic Miller (el guitarrista de Sting) y Luis Conte (el percusionista de Phil Collins y Eric Clapton ) y yo, en teclados. Mezclando lo tuve a Alan Parson y a Humberto Gatica. Lo produje y la financié yo. Por un lado la bronca, la necesidad de exteriorizar una situación horrible con las empresas multinacionales y por otro, la alegría de tocar con grandes músicos y de recibir dos nominaciones para los Grammy. Y luego vino Luna. Se fue el enojo. Se renovó toda mi energía creativa. Con eso vengo a tocar a Montevideo.
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