Como primera dama lideró el movimiento antidrogas "simplemente di no" a través del que buscaba alertar sobre los riesgos de estas sustancias.
Los Reagan se retiraron a su casa de Bel Air, en California en 1989. Allí Nancy Reagan dedicó la mayor parte de su tiempo a cuidar de su marido enfermo, diagnosticado en 1994 con mal de Alzheimer, hasta su fallecimiento en 2004.
Posteriormente permaneció activa a través de la Biblioteca Reagan y la política, fundamentalmente en lo relacionado con la investigación en células madre.