El destino quiso que un hombre negro huyera del sureño estado de Virginia y se estableciera en la fría e industrial Detroit para trabajar en la industria automovilística. Déca das después ese hombre tuvo un hijo que se fue a pelear a la segunda guerra mundial. Mientras estaba en Europa, un día de marzo de 1944, se enteró de que había tenido una hija a la que su esposa había bautizado como Diana.
Abanico musical de mujer suprema
La presencia de Diana Ross esta noche en el hotel Conrad pone en el escenario más de cinco décadas de éxitos