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La suba del dólar, la persistencia en el aumento de los precios que se fijan en el mercado doméstico, la escasez de frutas y verduras producto de las inundaciones en el área hortifrutícula en el último mes, y el ajuste de tarifas de enero, llevan a los analistas a plantearse un escenario de inflación más complicado para este año, con registros interanuales que, de no haber una respuesta oficial, podrían superar el 10%.

En un informe difundido ayer, el Centro de Investigación Económica (Cinve) sostiene que “las proyecciones de inflación para los próximos meses no hacen más que encender mayores señales de alerta en términos de la evolución de los precios”. De hecho, sostienen como escenario de mayor probabilidad una inflación “por encima de 9% (y muy cercana a 10%) en los meses venideros”.

En enero, los ajustes de tarifas de inicio de año y la estabilización de los precios de la energía eléctrica –una vez terminado el plan UTE Premia de diciembre–, provocaron una suba de precios al consumo de 2,44% respecto a diciembre, el mayor aumento mensual desde el año 2002.

De esa manera, el aumento interanual de los precios al consumo –la comparación que más interesa para el análisis económico– escaló de 8,52% a 9,1% entre diciembre y enero. Las proyecciones actualizadas de Cinve muestran un agravamiento progresivo de las presiones inflacionarias hasta el mes de mayo, cuando la inflación podría alcanzar un registro máximo desde 2004, de 9,86%. Las estimaciones muestran que se mantendrá en niveles similares hasta julio, por encima de 9,7%, para luego desacelerarse en agosto y setiembre a 9,38% y 8,51%, respectivamente, manteniéndose en ese entorno hasta el cierre del año.

De ese modo, en las proyecciones de mayo, menos de dos décimas de punto separan el registro interanual de la barrera psicológica de los dos dígitos de inflación, y bien podría alcanzarse con una leve variación en el escenario de referencia, como por ejemplo, una crisis más prolongada en el sector de la granja, un repunte de los precios internacionales o un mayor ritmo de apreciación del dólar frente a las monedas emergentes.

Según Cinve, si bien alcanzar una inflación de 10% ya no implica los mismos ajustes que en otros momentos, generaría dos situaciones “incómodas” para la política económica. En primer lugar, “determina que se deba reunir el Consejo Superior de Salarios del sector público”, generando una “larga discusión y negociación entre el gobierno y los sindicatos públicos” en materia salarial. Por otra parte, los técnicos del instituto identifican un efecto negativo sobre “las expectativas de los agentes”. Anticipar un mayor ritmo de aumento de precios llevaría a los empresarios a incrementar su ritmo de suba y eso alimentaría aún más la dinámica inflacionaria.

Ante este escenario, los expertos a cargo del informe prevén que el gobierno eche mano al reducido número de herramientas a su disposición, compuesto principalmente por el manejo de las tarifas públicas y eventuales instancias de negociación de precios con el sector privado.

“Dado los niveles proyectados de inflación y los riesgos latentes de alcanzar el 10% en el corto plazo, es esperable que se produzcan este tipo de medidas, que compren un poco de tiempo para actuar sobre los precios”, señala el informe. Aunque la acción de estas medidas “no afecta los fundamentos del proceso inflacionario” y solo son efectivas en el “cortísimo plazo”, permitirían sortear los meses más complicados.

La medida más inmediata, sostiene Cinve, podría pasar por una postergación del ajuste en la tarifa del transporte colectivo en marzo, aunque todavía no hay anuncios oficiales al respecto.
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