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La jornada del martes en el piso siete de Torre Ejecutiva ha sido complicada. En la mañana, se rompió la cañería del piso ocho y el agua bajó por paredes y techo al piso siete, donde trabaja parte del equipo de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP).

A la hora 16, comenzó sonar la alarma en el siete. “Evacúen el local, hay un incendio”, advirtió el altavoz. Los funcionarios bajaron por la escalera de incendio y, al llegar abajo, se dieron cuenta que solo los funcionarios de ese piso estaban a salvo. El desconcierto aumentó cuando un grupo de personas apretó se disponían a subir por el ascensor, informaron fuentes del Poder Ejecutivo a El Observador.

“¿Por qué los dejan subir si hay un incendio?”, preguntó uno de los evacuados. “No, no hay ningún incendio. Fue un simulacro”, respondió un guardia de seguridad de la Torre. Los jerarcas del piso no daban crédito y decidieron averiguar si verdaderamente era así. Pero no. No era un simulacro. La alarma sonó porque el agua que brotó desde el piso ocho generó cortocircuitos en el siete.

Los funcionarios volvieron a sus oficinas y la alarma sonó otras dos veces, pero ni altavoz pronunció palabra ni los funcionarios se movieron de sus sillas.

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