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Las grandes manifestaciones callejeras que pululan por toda Venezuela desde hace 15 días, que han incluido enfrentamientos entre representantes del oficialismo y la oposición, generan incertidumbre en exportadores uruguayos, especialmente en sectores que dependen en buena medida de la comercialización de sus productos en tierra bolivariana. Además, estos acontecimientos incrementan el riesgo del comercio con los venezolanos, que se ha disparado en los últimos años, y que presenta la dificultad de la demora en el pago por los productos nacionales.

Los principales productos de exportación de Uruguay a Venezuela son el queso y requesón, seguido por la carne y el pollo. Este último sector sería el más afectado si la situación se agravara en suelo venezolano (ver página 19). Desde La Asociación de Façoneros de Pollo señalaron que existe mucha preocupación ante el momento de un mercado clave para el sector que, de contagiarse con las dificultades sociales y políticas, “habrá una ruina muy importante”.

En 2013 en Uruguay se produjeron 90.548 toneladas de carne aviar, de las cuales el 85% fue a parar al mercado interno. El otro 15% se exportó entre 13 países y el 70% se focalizó en Venezuela, según la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Daniel Pereyra, de la Asociación de Façoneros, indicó a El Observador que en el último tiempo los pagos por parte de Venezuela se demoran seis meses, cuando antes no llegaban a 90 días de retraso. Pero no es la demora en los pagos lo que más preocupa, explicó, sino “la incertidumbre” que genera la realidad del país caribeño. “Se nos caería el único mercado”, añadió.

El presidente de la Unión de Exportadores (UEU), Álvaro Queijo, dijo que los problemas financieros con Venezuela “venían de mucho antes” de los episodios de las dos últimas semanas. “Sí existe preocupación por lo de ahora porque se trata de un tema delicado; pero esto lo miramos como desde hace tiempo: los negocios con Venezuela son realmente riesgosos en todo sentido”, continuó el empresario. Afirmó que los pagos se retrasan entre seis meses a un año y que, por lo tanto, se demoran los envíos desde Uruguay, especialmente alimentos y medicamentos. “Hasta que no se termine de pagar lo anterior, no se envía lo nuevo”, aseguró Queijo.

En Venezuela existe una evidente falta de divisas, que se refleja en la dificultad de saldar las deudas en dólares. El País informó la semana pasada que quienes exporten a Venezuela podrán cobrar el año próximo US$ 38 millones como parte de la deuda global que ese país mantiene con ellos.Esa cantidad fue estipulada en un acuerdo entre ANCAP y la petrolera estatal venezolana Pdvsa por la provisión de petróleo al ente.

Este acuerdo fue fruto del encuentro este mes entre el presidente José Mujica y su par venezolano Nicolás Maduro en La Habana.

En Conaprole, por el momento, hay confianza en que la situación en Venezuela no afecte un negocio que se basa, en buena medida, en un producto de primera necesidad. “Se podrá complicar algo, pero los venezolanos difícilmente dejen de tomar leche”, dijo a El Observador, Wilson Cabrera, vicepresidente de la cooperativa.

“Hasta ahora tenemos una relación buena con ellos; están cumpliendo con los compromisos”. Agregó que las exportaciones a Venezuela representan entre el 15% a 20% de las ventas de la empresa al exterior.

Intenso comercio

El intercambio comercial con Venezuela se incrementó exponencialmente desde 2005, cuando en Uruguay asumió el primer gobierno de izquierda comandado por Tabaré Vázquez y ha continuado, e intensificado, con la actual administración del presidente Mujica. El vínculo ideológico, primero con el difunto Hugo Chávez y ahora con Maduro, incrementó las exportaciones e importaciones entre ambos países.

Aquel año, en un tiempo en que no ingresaban a Venezuela arroz, pollo ni manteca, se exportaba por poco más de US$ 34 millones, pero al cabo de ocho años las ventas a ese país se expandieron por 13 veces, según datos brindados por el instituto Uruguay XXI en base a cifras de la Dirección Nacional de Aduanas. En 2013 esas exportaciones fueron de casi US$ 450 millones, movimientos que incluso superaron en un 11% las ventas de 2012 (más de US$ 404 millones).

El queso y el requesón, principales productos de exportación uruguayo que ingresan a Venezuela, se vendieron por US$ 160 millones en 2013,por encima de los US$ 5,3 millones de 2005, aunque 9% inferior a los US$ 176 millones de 2012. En tanto, la leche y la nata casi triplicaron el año pasado las cifras de la temporada anterior, al comercializarse en casi US$ 144 millones; la carne bovina congelada vendió en 2013 a Venezuela por casi US$ 43 millones, el arroz por US$ 34 millones y la carne y despojos comestibles de aves, refrigerados o congelados por US$ 20,4 millones.

Las firmas que más negocian con ese país son del sector lácteo. Conaprole, principal exportador uruguayo, vendió a Venezuela por más de US$ 149 millones en 2013, seguida por la Cooperativa Agraria de Responsabilidad con US$ 46,7 millones, Pili de Paysandú con US$ 42,5 millones, y Claldy de Young con US$ 30 millones.

El instituto Uruguay XXI especificó que desde zonas francas se exportó a Venezuela el año pasado unos US$ 7,2 millones en medicamentes, poco más de US$ 1 millones en concentrado de bebidas –provenientes de la empresa PepsiCo– y US$ 6,3 millones en soja, el producto insignia del país en los últimos años.
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