El porcentaje de azúcar que se obtiene por tonelada de caña industrializada en la planta de Alcoholes del Uruguay (ALUR) supera los promedios históricos, destacó a El Observador Agropecuario el director de la compañía, Leonardo de León.

La productividad tradicional es 105 kilos de azúcar por tonelada en la planta industrial ubicada en Bella Unión, no obstante en las primeras industrializaciones de 2011 se alcanzaron 111 kilos por tonelada, "lo que constituye un incremento muy importante", dijo.

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Este año la zafra se inició con un retraso sensible. Arrancó el martes 28 de junio, cuando lo más apropiado para los intereses de todos los involucrados es que ocurra a mediados de mayo, pero no fue posible porque un nuevo conflicto obstaculizó el normal desarrollo de la actividad. Dada esta realidad, se estima que la zafra de 2011 se extenderá hasta noviembre.

ALUR proyectó que este año se industrializarán 370 mil toneladas de caña de azúcar; si la media se mantiene, se obtendrán 41.070 toneladas de azúcar.

En cuanto a la superficie que ocupa el cultivo, tras el resurgir de esta agroindustria ascendió a 8.200 hectáreas, con 6.750 hectáreas en producción. El resto son plantas que no han entrado en producción, fundamentalmente de siembra de otoño. Se estima que en la próxima primavera la superficie sembrada crezca en 1.500 hectçareas de un cultivo diseminado en zonas próximas a la planta de ALUR.

El objetivo clave es acentuar la reducción de costos y elevar la productividad, reflexionó De León. En ese marco, es fundamental la apuesta al cambio varietal, mejorando la genética. "El 28% del área sembrada son variedades tempranas, nuevas variedades con un potencial productivo muy grande, que está verificándose con los rendimientos de azúcar que se ven al arranque de la zafra", informó el funcionario. La idea es contar en el área del cultivo con variedades tempranas, otras de maduración intermedia y otras tardías, lo que permite una distribución más adecuada del ingreso de la materia prima a la planta.

De León, quien dijo que para todo esto ha sido trascendente el esfuerzo conjunto de ALUR y de los productores, también reflexionó sobre el valor de la gradual incorporación de la cosecha mecanizada, que no desplazará al sistema tradicional, pues coexistirán.

Eso es fundamental porque "va a permitir al progresivo incremento de la molienda diaria", señaló.

La actitud empresarial de ALUR, de diversificar la producción, permite que cuando se industrializa la cañam, los jugos (que son la materia prima utilizados para la producción de azúcar), se usen también para la producción de alcohol, para su fermentación, destilación y para hacer alcohol carburante.

En ese marco, es relevante la incorporación de la cosecha mecanizada. "Pero no estamos sustituyendo la mano de obra, (somp que) es un complemento para acompañar el aumento diario de la molienda", precisó De León.

Sorgo dulce: un complemento
Un progreso clave para ALUR fue avanzar de la escala experimental a una escala piloto en industrializar sorgo dulce. "Se cumplió el proceso de producción agrícola, cosecha con logística 100% mecanizada e industrialización con resultados extraordinarios en la producción de alcohol", dijo De León.

Añadió que "es algo innovador, tanto que en América Latina solamente ALUR y una industria en Brasil están comenzando con la complementación de la actividad de la caña de azúcar con la del sorgo dulce".

Se recurrió a dos gramíneas y se utilizan las mismas instalaciones que para industrializar la caña de azúcar, pero antes, desde marzo y abril. Eso permite ser más eficientes al extender en dos meses el uso de la fábrica, sin que haya competencia entre las materias primas, porque la caña tiene seis meses de posibilidad de ser industrializada y una forma de tender a mayor nivel de eficiencia es incorporar otras materias primas.

Este año se plantaron 200 hectáreas, en primavera se sembrarán 1.000 hectáreas y hay un potencial de llegar de hasta 4.000 hectáreas, y la apuesta es llegado el momento lograr de 3.500 a 4.000 litros de alcohol por hectárea.

Puestos de trabajo
Actualmente hay 400 productores que cultivan caña de azúcar que remiten a la fábrica de ALUR en Bella Unión, 350 trabajan a nivel de campo en forma estable, 1.100 cortadores (“cañeros” o “peludos”) hacen la cosecha manual que se comienza a complementar con la mecanizada y 600 personas trabajan en plena zafra en la fábrica de ALUR.

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