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Los analistas locales aumentaron sus previsiones de inflación de mediano y largo plazo, previendo que el ritmo de suba de los precios se mantenga en el entorno de 8% en un horizonte de dos años. Lejos de confiar en el rango objetivo trazado por las autoridades, de entre 3% y 7% a partir de julio, los expertos del sector privado se muestran escépticos frente a las iniciativas del gobierno para estabilizar el nivel de precios. Esa desconfianza dificulta aún más el combate inflacionario.

Según los datos difundidos ayer por el Banco Central (BCU), en su encuesta económica correspondiente a febrero, la mediana de los analistas corrigió al alza su expectativa para el cierre de este año, pasando de un registro de inflación interanual esperado de 8,22% a 8,3%.

La suba más importante tuvo lugar en el horizonte de precios esperados para el cierre del próximo año. Las expectativas de los economistas, consultores, académicos e instituciones financieras consultadas pasaron para el cierre de 2015 pasaron de 7,57% a 8% en el último sondeo.

Los registros de inflación más bajos esperados entre los distintos horizontes de proyección preguntados por la autoridad monetario en su encuesta, se ubican en los próximos 12 meses, con una expectativa de 7,8% y en los próximos 24 meses, con una inflación esperada de 7,85%.

Pero no solo la mediana de las expectativas registró un aumento sino además, el grado de dispersión de las respuestas se redujo, lo que muestra que el análisis de los distintos expertos relevados tiende a confluir. El indicador que se utiliza para medir el grado de dispersión es la desviación estándar, que representa la distancia media entre las respuestas y el promedio de las mismas.

La desviación de las proyecciones de más largo plazo –a 24 meses– pasó de 0,44 puntos porcentuales a 0,39 puntos durante el último mes, la más baja desde julio de 2013, cuando empezó a sondear el BCU el horizonte de más largo plazo.

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