Área de siembra de cultivos de verano cayó 80 mil hectáreas
Maíz, soja, girasol y sorgo presentan buen estado
La superficie efectivamente sembrada con cultivos de verano (al 16 de febrero) fue estimada en 835 mil hectáreas. Esto implica una reducción de casi 80 mil hectáreas con respecto a la intención de siembra reportada en diciembre pasado en la Encuesta Agrícola. Acumulando los cuatro cultivos, el área sembrada alcanza al 91% de la intención de siembra original. En soja la superficie sembrada a febrero asciende a 575.2 mil hectáreas, girasol 58.6 mil hectáreas, maíz 109.6 mil hectáreas y sorgo 91.2 mil hectáreas.
En términos porcentuales, las mayores reducciones se registran en los cultivos de soja y girasol. En el maíz, el plan de siembra se cumplió casi en su totalidad, en tanto que en el sorgo granífero la siembra definitiva se ubicó un 2% por encima de lo estimado en el mes de diciembre.
El déficit hídrico en el que se ha desarrollado esta campaña no solamente ha determinado modificaciones en los planes de siembra, sino que ha tenido incidencia en el desarrollo de los cultivos. Al momento del monitoreo, de acuerdo a lo reportado por los productores, aproximadamente la mitad del área de cultivos oleaginosos se encontraba en buen estado, no observándose diferencias mayores entre soja y girasol en lo que hace a la situación en las chacras.
En cuanto a los granos forrajeros, sólo el 38% del área sembrada encontraba en buen estado al momento del monitoreo. Este "rezago" en el estado de las chacras de granos forrajeros es imputable al maíz, cultivo en que sólo el 21% del área sembrada fue calificado con estado "bueno", mientras casi el 70% fue calificado como "regular". El maíz era el cultivo que registraba mayor avance en las siembras en la primavera pasada. Es muy probable que las siembras tempranas de maíz hayan sido más afectadas por la sequía de primavera.
Como contrapartida, el sorgo es el cultivo que presenta las chacras en mejor estado, con casi el 60% del área catalogada como "buena".
Esta zafra tiene una proporción de siembras tardías superior a la habitual y, en consecuencia, una mayor exposición a la ocurrencia de heladas tempranas, lo que podría afectar negativamente los rendimientos u ocasionar pérdidas de área.
Por otro lado, en lo que hace a los cultivos de maíz y sorgo, siempre está latente la posibilidad del cambio de uso, desistiendo de la cosecha de grano seco y destinando las chacras a ensilaje, máxime frente a un panorama caracterizado por importantes carencias en reservas forrajeras para alimentación del ganado.