Ascenso social en los últimos 20 años se estancó en la clase media
Estudio muestra que la movilidad social en Uruguay fue reducida respecto a la región
Uruguay es un país de clase media. El único en la región donde más de la mitad de la población pertenece a ese nivel de ingresos. Sin embargo, en los últimos 20 años, la movilidad social estuvo acotada a aquellos hogares vulnerables que lograron ascender a la parte más baja de la clase media, pero no hubo capacidad de trascender más allá. En las últimas dos décadas, el acceso a la clase alta estuvo por fuera de las posibilidades de los uruguayos de ingresos medios y bajos.
Según el informe titulado La movilidad económica y el crecimiento de la clase media en América Latina, publicado este mes por el Banco Mundial, 55% de los uruguayos pertenecían a la clase media en el año 2009, liderando el ránking regional. “A pesar de que en Uruguay, más del 50% de la sociedad pertenece a la clase media, esa proporción disminuye a casi una tercera parte en países como Brasil y Panamá, y a menos de una quinta parte en El Salvador y Honduras”, señala la publicación.
Si bien el tamaño de esa clase media uruguaya se redujo entre el año 2000 y 2010 –afectada fuertemente por la crisis de 2002–, muestra un importante crecimiento al tomar un período mayor y compararla con el año 1989.
El informe del Banco Mundial ordena a la población en cuatro grupos de acuerdo a su capacidad adquisitiva. Los pobres son aquellos que viven en hogares donde el ingreso diario es menor a US$ 4 por día per cápita. El segundo grupo es el de la población vulnerable, donde el ingreso va de US$ 10 a US$ 14 por día. En tanto, la clase media percibe entre US$ 10 y US$ 50 por integrante del hogar, mientras que la clase alta corresponde al grupo que cuenta con ingresos mayores a esa cifra.
Todos los valores están expresados a precios de 2005 y reflejan una paridad en el poder de compra (PPP) entre todos los países relevados –es decir, se toma una cotización tal que US$ 1 pueda adquirir la misma cantidad de bienes y servicios en Uruguay que en cualquiera de los demás países relevados–.
La movilidad social fue evidente en las últimas dos décadas. Mientras que en 1989 el 12,1% de los uruguayos era pobre, 20 años después esa proporción bajó a 4,5%. En tanto, la población vulnerable pasó de 37,8% a 21,1% de la población local.
Entre quienes eran pobres en 1989, 60% lograron abandonar su condición de pobreza y pasaron a una condición de vulnerabilidad. Sin embargo, solo 4% de los pobres lograron escalar a la clase media en Uruguay, según los datos procesados por los responsables del estudio.
En el caso de la población vulnerable hace 20 años, casi dos terceras partes (63%) hoy pertenece a la clase media o alta, mientras que menos de 1% cayó a la pobreza. Tampoco se detecta una caída por parte de la población media y alta. Apenas 0,2% mostró un deterioro de su condición socioeconómica que los llevó a nivel de ingresos de la población vulnerable.
“La mayor parte de la población que accedió a la clase media entre 1989 y 2009 en Uruguay se encontraba cerca del umbral de la clase media (US$ 10 PPP) en 1989. Una vez que accedieron a la clase media, la mayoría de ellos se situaron en la franja de US$ 10 – US$ 15 PPP al día”, explica el estudio.
Si bien los datos son auspiciosos en cuanto a la movilidad de las clases socioeconómicas más bajas, a nivel de la clase media lo que primó fue el estancamiento. Menos de 1% de las personas que se desplazaron de forma ascendente procedieron de la clase media.
Entre los menos móviles
Además, en la comparación regional, Uruguay no queda bien parado en cuanto al porcentaje de población que logró un ascenso socioeconómico. Mientras que a nivel local el porcentaje fue de 30%, solo Paraguay, Argentina, México y Venezuela muestran porcentajes menores que los locales.
Chile lidera el ránking con más de 60% de su población con movilidad ascendente. En Brasil, Colombia, Ecuador y Bolivia supera el 50%. En Perú es mayor al 40% y solo en Argentina, Venezuela y Paraguay, entre los países de América del Sur, hubo una movilidad menor que en Uruguay.
Según concluye el estudio, “la vulnerabilidad ante la pobreza sigue siendo una importante preocupación para la mayoría, y las políticas sociales seguirán jugando un rol importante en las vidas de muchos hogares en un futuro previsible”.