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Desde hace seis meses, el contador Alejo Rey está al frente de Hípica Rioplatense Uruguay (HRU), que en 2002 inició sus actividades cuando ganó la concesión de Maroñas. A cambio (“el hipódromo es una actividad deficitaria”, explicó Rey), HRU pudo abrir cinco salas de entretenimiento. “A todos los Estados les interesa promover la actividad hípica porque es un fuerte generador de empleo”, dijo el gerente general de HRU, que hasta hace medio año se desempeñaba como gerente de Administración y Finanzas.

HRU tiene dos unidades de negocio: slots e hipódromo que dan trabajo a 800 personas. En 2012, la facturación de la empresa –que cotiza en bolsa desde 2007- fue de $ 950 millones. El año pasado ganó la concesión del Hipódromo de Las Piedras. Las obras comenzaron en octubre, se espera inaugurar en mayo, y la inversión rondará los US$ 12 millones. Rey recibió a C&N en Maroñas, en los días previos al premio Ramírez, la gran fiesta hípica del 6 de enero y que repartirá $ 9 millones en premios.

¿Cómo preparan el Ramírez?

Es la fecha más importante del año. A nivel del público no hípico también es muy relevante. Habitualmente, en una reunión tipo del hipódromo concurren entre 1.500 a 2.000 personas. Al Ramírez arriba de 15.000. Implica un desafío muy importante poder recibirlas y hacerlas sentir como en su casa.

¿De qué manera se paran frente a la reapertura del Carrasco?

Va a ser un competidor más. Hoy en el área metropolitana competimos con el Radisson y el Parque Hotel. Carrasco va a implicar un desafío diferente porque abre desde cero, con máquinas nuevas, con un know-how regional e internacional muy fuerte. Creemos que, en una primera instancia, veremos reducidos nuestros ingresos porque seguramente el impacto Carrasco va a hacer que canibalice a los operadores actuales. Pero tenemos la esperanza de, vía gestión y crecimiento de mercado, revertir esa situación en el mediano plazo. Probablemente durante el 2013 tengamos un impacto en caída de ingresos.

¿Cuál es su meta principal para el año que empieza?

Me gustaría poder cerrar dentro de los parámetros que nos fijamos en nuestro plan 2013. Va a ser un año muy atípico en las dos unidades de negocio porque nos vamos a hacer cargo de Las Piedras, que si bien tenemos una proyección de cuánto va a rendir, cuánto va a costar y cuánto va a ser el déficit, hasta que no lo echemos a rodar no lo vamos a saber. Y en la unidad de slots también tenemos una estimación de cuánto nos puede impactar Carrasco, y estamos tomando muchas iniciativas para contrarrestarlo. Es todo un desafío, y una gran interrogante.

¿Su sector es particularmente sensible a los avatares económicos?

En la medida que son muchos los consumidores, le va bien cuando al país le va bien y mal cuando le va mal. Hay una idea, pero que no hemos podido validar en los números, que cuando la cosa va mal a nosotros nos va mejor porque la gente, desesperada, sale a jugar. En el análisis de los números, no hemos encontrado ninguna correlación. Fluctuamos como fluctúa el país.

¿Antes de entrar a trabajar aquí sabía algo de caballos?

No conocía el mundo hípico. Tampoco el de los slots. Venir desde el lado de los números permite dimensionar los negocios desde otro lugar y obliga a conocer su esencia. Después hay que darle todo el otro costado que hace al negocio mismo. Tuve que aprender todo desde cero y estoy aprendiendo todos los días. El mundo hípico mezcla pasión, apuesta e impacto social. Es algo muy rico.
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