Autoridad Palestina detiene la cooperación militar con Israel
Tras la muerte de un ministro árabe, el equilibrio vuelve a estar a un paso de romperse
Tras la muerte del ministro palestino Ziad Abu Ein en una manifestación en Cisjordania que acabó con enfrentamientos con el ejército israelí, la Autoridad Nacional Palestina decidió detener la cooperación con las fuerzas de seguridad de ese país, con lo que pondrían fin a un sistema de controles que lleva años funcionando y que podría llevar a Israel a reaccionar con mayor dureza aún.
Mandatarios, familiares y ciudadanos despidieron ayer con honores de estado en Ramala al ministro palestino de las Colonias y el Muro del Apartheid, Ziad Abu Ein, fallecido la víspera en un enfrentamiento con el Ejército israelí en la Cisjordania ocupada.
Abu Ein era un activista contra la presencia de Israel en zonas árabes y el miércoles participaba en una marcha pacífica cuyo objetivo era plantar olivos en las proximidades del pueblo de Turmusaia, al norte de Ramala, para “reclamar” y “proteger” las tierras confiscadas por colonos judíos residentes en un asentamiento ilegal colindante. Los agentes israelíes que custodian la zona intentaron detener su paso, él se adelantó para increparlos y entonces lo tomaron por el cuello y zarandearon.
Horas antes del sepelio se conoció el resultado de la primera autopsia, realizada por una comisión mixta de un forense palestino y uno jordano. El estudio reveló que la muerte se produjo tras recibir un fuerte golpe en el cuello e inhalar gases, heridas que se agravaron al no recibir asistencia médica rápida.
En el examen también participó un patólogo israelí, quien se centró en la delicada salud de Abu Ein. Señaló como causa de muerte un paro cardíaco originado por estrés y los israelíes tomaron esta versión para quitarse la responsabilidad en la muerte. De todas formas, el profesional igual testimonió que el cadáver también presentaba hematomas en el cuello y hemorragias en la garganta, por lo que las dos explicaciones pueden ser válidas y el hombre pudo haber fallecido por un paro cardíaco tras los golpes en el cuello.
El veterano miembro de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y delegado en las desvanecientes conversaciones de paz con Israel, Saeb Erekat, dio la postura oficial de su bloque: “Consideramos al gobierno israelí totalmente responsable de la muerte de nuestro mártir”.
Aunque la decisión final será tomada hoy, las autoridades palestinas ya adelantaron cómo reaccionarán. Según transmitió el mismo Erekat, en primer lugar decidirán entregar al Consejo de Seguridad de la ONU una petición para que fije una fecha de votación del reconocimiento del Estado de Palestina según las fronteras establecidas en 1967 con Jerusalén Este como capital. En ese texto, que piensan remitir antes de fin de año, piden que la ONU le fije a Israel un plazo máximo de dos años para retirarse de los territorios ocupados.
Ante el previsible veto de Estados Unidos, la dirección palestina anunció que demandaría a Israel ante la Corte Penal Internacional por supuestos crímenes de guerra. Igualmente, sopesan por esta hora enviar al secretario general de la ONU una propuesta para crear “un régimen de protección especial para los palestinos”.
Estatus complejo
La zona de Cisjordania está bajo control político palestino pero los israelíes mantienen también controles militares y fronterizos alegando cuestiones de seguridad. En este marco es que hay en el territorio al menos 99 puntos fijos de control -checkpoints-, según un informe de febrero de 2014 de B’Tselem, centro israelí de información sobre derechos humanos en los Territorios Ocupados. Además, hay otros cientos de controles móviles, en febrero de 2013 la agencia de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) daba cuenta de 256 puestos de este tipo.
Estos puntos representan trabas cotidianas para los palestinos que desean trasladarse. Algunos tienen permiso para cruzarlos, otros no; siempre son objeto de discusión y generalmente criticados porque restringen la libertad de movimientos.
Cuando en 2005 Mahmoud Abas asumió el liderazgo de los árabes y se comprometió a evitar la violencia, acordó con los israelíes compartir responsabilidades en la seguridad de esos puntos. Esta cooperación se amplió cuando en 2007 Al Fatah –facción política de Abas– fue desplazada de gaza por parte de Hamas.
La presencia árabe en los puntos de control implicó menos tropas israelíes y menos tensiones. El ejército de Israel redujo los controles y las partes compartieron información de inteligencia de Hamas. Según el periódico Times of Israel, la cooperación es “vital en el marco de los esfuerzos por aplacar los ataques terroristas y ganar en el campo de la inteligencia”, pues las dos partes coinciden en la importancia de no permitir el avance de Hamas.
Pero todo esto peligra después de que el palestino Erekat anunciara ayer que se revisará la cooperación en materia de seguridad.
“Hay más pasos que pueden ser dados, incluyendo también que el gobierno de Israel sea pleno responsable como potencia ocupante”, comenzó. “Esto incluiría la suspensión de la cooperación en materia de seguridad”, adelantó. Esto aún no ha sucedido pero los palestinos sí han reducido su nivel de cooperación. De concretarse, conduciría de modo casi inevitable a una escalada en las hostilidades, advirtió el analista del Times of Israel, Avi Issacharoff.
“Netanyahu no puede continuar tratando a la Autoridad Palestina como si no fuera una autoridad, no puede seguir deseando tener una ocupación sin ningún coste”, advirtió el líder palestino.