Recientemente, y de acuerdo a lo que consigna el periodista Tom Polansek, de la agencia de noticias Reuters, se ha desatado una verdadera batalla legal entre el gigante de trading Cargill y la empresa de semillas Syngenta.
Recientemente, y de acuerdo a lo que consigna el periodista Tom Polansek, de la agencia de noticias Reuters, se ha desatado una verdadera batalla legal entre el gigante de trading Cargill y la empresa de semillas Syngenta.
¿Cuál es el problema? Los chinos le rechazaron varios vapors de maíz norteamericano a Cargill porque encontraron rastros de una variedad denominada “Agrisure Viptera corn” –más conocida como MIR 162– que no había sido previamente autorizado por los organismos sanitarios chinos para su entrada al país.
Concretamente, la empresa Cargill ha presentado una demanda en la que dice haber perdido US$ 90 millones por esa causa.
El caso tiene todas las características de ser un “test case” en el que se dirimiría quién tiene la responsabilidad última por los rechazos de la mercadería genéticamente modificada, si son las empresas semilleras que la producen o, en cambio, las empresas de trading que venden esos productos a los diferentes destinos.
Las posiciones son: por un lado, Cargill alega que Syngenta ha “contaminado” el maíz de origen norteamericano con eventos que no han sido aprobados por –en este caso, China– y que con ello ha puesto en grave riesgo la competitividad de las exportaciones granarias norteamericanas.
Por otro lado, Syngenta alega haber cumplido con todas las exigencias de la normativa norteamericana y defiende fuertemente el derecho de los “farmers” de acceder a las mejores tecnologías, en este caso para evitar pérdidas de rendimientos por plagas de lepidópteros.
Por último, otros traders comentaron, por su lado, que hacer negocios con China siempre tiene sus riesgos.