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Bayerische Motoren Werke AG (BMW), el mayor fabricante mundial de vehículos de lujo, está usando su auto de la serie 7, su gama más cara, como fuente de la mayoría de los componentes en un nuevo sedán de menor precio conforme avanza con su estrategia de compartir autopartes para ahorrar dinero.

La tecnología de los modelos de la serie 7 introducidos en 2008 representará hasta 70 % de los componentes y sistemas en la versión más reciente de la serie 5, que costará US$ 20.000 menos. BMW necesita asegurarse de no borronear la diferencia entre los dos grupos de modelos, dijo Michael Tyndall, analista automovilístico de Nomura Securities en Londres.

“La preocupación es que si uno puede conseguir la mayoría de los pitos y flautas en un 5, ¿canibaliza eso al 7?”, dijo Tyndall en una entrevista telefónica. “El reto es que les salga bien”, porque “compartir componentes puede ser la salvación”.

El jefe ejecutivo Norbert Reithofer comenzó un programa en 2007 para reducir los costos de materiales en 4.000 millones de euros (US$ 5.400 millones) con la provisión conjunta de componentes para todos los modelos. BMW, con sede en Múnich, está tratando de mantener a raya los desafíos a su posición número 1 en ventas por parte de la división de automóviles Mercedes Benz, de Daimler AG, y Audi, de Volkswagen AG, e igualar su rentabilidad.

La serie 5, que sale a la venta en Europa en marzo y en Estados Unidos en junio, es el primer automóvil de BMW creado totalmente sobre la base de compartir componentes y será un “importante contribuidor” a las metas de ganancias, dijo el director financiero Friedrich Eichiner en una conferencia de prensa en Lisboa el 10 de febrero. BMW apunta a garantizar que las partes comunes no sean evidentes para los automovilistas, y asigna un “muy alto valor” a la diferenciación de sus modelos, dijo.

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