A mediados de noviembre pasado circuló la noticia de que Bono, el cantante y líder de la banda de rock irlandesa U2, había sufrido un accidente de bicicleta en la ciudad de Nueva York. La estrella estaba circulando por uno de los muchos caminos del famoso y extenso parque cuando, al querer rebasar a otro ciclista, chocó y cayó a gran velocidad.
El golpe fue muy duro. El diagnóstico inicial dictaminó que el cantante sufrió una serie importante de fracturas: hombro, clavícula, el húmero en seis partes y la órbita ocular izquierda, así como varias lesiones en la mano izquierda (meñique partido influido).
Rápidamente recibió una intervención quirúrgica que aclaró un poco el panorama clínico. Los médicos debieron colocarle, entre otras prótesis, un codo de titanio para que mantuviera la flexión y el movimiento en el brazo.
Pero con el pasar de los días y de la recuperación se conocieron algunas consecuencias desagradables para Bono. El máximo ejemplo se conoció esta semana, cuando se divulgó que el músico tendrá serias complicaciones para volver a tocar la guitarra. El impedimento se debe a la fuerza que debe ejercer el hombro para sostener el instrumento, aparte de la movilidad de la mano izquierda que implica formar los acordes con los dedos.
“La recuperación ha sido más difícil de lo que yo pensaba. Mientras escribo esto, no está claro si voy a tocar otra vez la guitarra. La banda me ha recordado que ni ellos ni la civilización occidental dependen de esto”, dijo Bono, en un comunicado emitido ayer desde Nueva York.
“Las consecuencias de este curioso accidente son suficientemente importantes”, añadió.
Si bien es cierto que el momento físico es duro, nada de esto puede afectar ni su poder de composición ni la esencia musical de U2, banda en la que muy rara vez toca la guitarra. Esto queda en manos de quienes saben, como The Edge.
Bono acostumbra a tomar este instrumento en algunas canciones en los shows en vivo. Basta recordar algunas versiones acústicas de canciones como Stay (Faraway so close) o incluso en blues puros y duros como When love comes to town.
Más allá de todo su poder mediático y de sus millonarias causas humanitarias, Bono es y será recordado por su aporte vocal a U2, un verdadero instrumento caracterísitico de la banda. También deberá ser lo suficiemente reconocido por el poder poético de muchas de sus letras, que le aportaron en la década de 1980 una dramática tensión entre el rock y la religión católica de los irlandeses, un fenómeno muy poco frecuente en ese género.
Aparte del golpazo, las cuerdas vocales de Bono están bien. Eso es lo que importa para el mundo de la música.