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Los títulos de deuda del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a 10 años registraron durante las últimas tres semanas su mayor alza en 15 años, alentados por la especulación de que la Reserva Federal pueda comprar dichos bonos.

Esa bajada del rendimiento, que equivale a un alza de su precio, es la mayor en tres semanas desde 1988 y deja los intereses a 10 años en el nivel más bajo desde 1958.

Se estima que los tipos de interés a corto plazo (los que la Reserva Federal controla de manera directa) ya están en niveles muy bajos y no queda mucho margen para seguir recortándolos.

Esta tasa es el precio al que el banco emisor presta dinero a los bancos privados para cubrir sus necesidades de encaje o reservas por un día.

Por eso cada vez que la Fed baja su tipo interbancario, el resto de las tasas de interés caen.

Las autoridades de la Fed ya han hecho alusiones veladas a la posibilidad de que para hacer caer los tipos de interés de largo plazo se pueda recurrir a medidas poco ortodoxas, y los analistas apuestan a que lo más probable es que, de seguir ese camino, lo primero sea salir a comprar bonos a 10 años.

Para los analistas esto significa que la Reserva podría salir a comprar bonos por primera vez en más de 40 años.

El descenso de los intereses de los préstamos hipotecarias ha desatado una nueva ola de refinanciación de deudas, que a su vez ha puesto más dinero en los bolsillos de los estadounidenses, factor que se cree ha sido clave para frenar la desaceleración económica del país.

Los emisores asiáticos, se especula, estarían comprando bonos estadounidenses (y con ello comprando dólares) como una forma de frenar la caída del "billete verde" frente a sus monedas, y también como una forma de obtener beneficios en caso de que los títulos de deuda sigan subiendo.

(EFE)

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