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La semilla curada y pronta para sembrar se convirtió en la estrella del 7° Simposio Seedcare organizado por la empresa Syngenta en el hotel Intercontinental de Nordelta, en Tigre, Buenos Aires. Quedó claro que buena parte del éxito está en la sanidad –de la semilla y del cultivo–, aunque también en soja las fechas de siembra, la genética y las plagas juegan su partido en los resultados finales.

Más de 200 representantes de la industria semillerista, técnicos y productores de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay participaron el martes 23 de setiembre pasado en el encuentro organizado por Syngenta, que tuvo como eje temático el tratamiento de semillas.

El negocio mueve US$ 3 billones y Syngenta, compañía de origen suizo, es una de las tres principales empresas del mundo. El gerente de Marketing en Argentina, Carlos Bacco, dijo que en la actualidad hay “oportunidades y desafíos” en la producción de semillas.

Bacco aseguró que “hay un crecimiento del tratamiento industrial para valorizar la semilla”, que los productos biológicos llegaron para quedarse –”son un nuevo mundo”– y que los cambios del clima generan la aparición de plagas, lo que obliga a “nuevas estrategias” sanitarias, como la complementación “de un fungicida con un biológico, por ejemplo”.

En el simposio se presentaron resultados de un estudio sobre microambiente realizado entre los grupos CREA y Syngenta para evaluar las tecnologías para el control de plagas en el cultivo de soja.

Una conclusión fue que las plagas y la protección de las semillas “ponen un techo” a los rendimientos y la producción. Otra información que deparó el estudio fue que “hay una tendencia a mejores rendimientos del cultivo con tratamiento temprano de la semilla”, dijo José Micheloud, de la Facultad de Agronomía de la UBA.

Marcelo Di Napoli, de Aacrea, quien disertó sobre las plagas emergentes en los cultivos de soja, enfocó su análisis hacia la raíz, a la que definió como “esa amiga invisible necesaria”.

Habló del pantomorus, un insecto que ataca las raíces. Es una larva de todo el año, que actúa en los cultivos de verano “haciendo galerías” en el suelo.

Di Napoli dio que “hay que mejorar el acceso de los cultivos al agua” y reveló que, “en los últimos siete años, la situación de los cultivos estivales, como el maíz, ha cambiado: menos agua, más estrés, menos rendimiento”.

El técnico afirmó que la presencia de insectos en suelo con deficiencia hídrica “tienen el potencial para transformarse en plagas de alto potencial de daño” y concluyó que “el tratamiento de semillas es la vía más inocua” para combatirlos.

Lucas Borras, de la Universidad de Rosario y el Conicet, remarcó el papel de una buena implementación, donde la densidad de plantas es clave para que el cultivo crezca uniforme, al igual que el genotipo y el agua.

Un fungicida a la semilla “siempre aumenta el rendimiento”, dijo Borras, lo mismo que un fungicida más un insecticida. Pero si se le agrega un nematicida “no en todos los casos aumenta el rendimiento”.

“No hay credibilidad”

El consultor privado y docente de la Universidad Católica, Juan Carlos De Pablo, quien trazó un panorama político y económico de Argentina “para entender el entorno productivo”, dijo que en el vecino país “no hay credibilidad” en el gobierno y sin credibilidad “nada puede marchar”.
Al cerrar el 7° Simposio Seedcare que organizó Syngenta en Buenos Aires, De Pablo aseguró que, a pesar de intentos en contrario, “este es un gobierno que se va”.
Acerca del dólar, con una cotización oficial y otra paralela superior, el analista ironizó que en Argentina “se viene el diluvio y todos quieren sacar un boleto para el arca de Noé, pero el boleto es un billete verde”. Agregó que cuando asuma otro gobierno “pasará al revés”.
De Pablo criticó la política de subsidios del gobierno, en especial en la energía y el transporte. “El viaje desde casa al trabajo me sale $ 60 en taxi o $ 3 en ómnibus. Algo no anda bien”, comentó.
Al responder una pregunta del público acerca de una posible hiperinflación, el profesor dijo: “No pronostico ni no pronostico, pero en esta situación el horizonte se achicó. Yo no me iría de vacaciones, hay que estar atentos (porque) la hiperinflación no avisa”.

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