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Sofía Gruss (30) y Juan Severino (29) se conocieron en 2009 cuando finalizaban sus carreras. Mientras que Gruss estudiaba diseño de modas, Severino aprendía diseño industrial. Al año siguiente, se reencontraron en China, en donde trabajaron y adquirieron experiencia. Tres años más tarde se reunieron y se dieron cuenta que compartían la necesidad de crear algo propio; fue así que se pusieron a trabajar para explotar todo su talento.

Se les ocurrió hacer botas para hombre con una identidad propia. Si bien era un rubro nuevo para ellos, visualizaron que era una tendencia que no estaba instalada en Uruguay al considerar que el hombre que quisiera adquirir botas tenía que comprarlas en el exterior.

Fue así que nació Cápita, un emprendimiento que ofrece al público masculino botas 100% en cuero confeccionadas artesanalmente.

Antes de comenzar a diseñar sus productos fue necesario descubrir el ADN del emprendimiento. Se dieron cuenta que para avanzar era fundamental conocer quién compraría sus productos, por qué, quién los usaría, dónde se iba a romper y cómo debían cuidarlo.

Definieron que querían llegar al hombre multifacético y que tiene que cumplir varios roles a lo largo de su vida. Entre sus ideas se destacó la de realizar un calzado como se “hacía antes” y así permitir que quien lo confecciona tenga trabajo y pueda desarrollar su profesión, además de traspasar sus conocimientos a nuevas generaciones.

Severino afirmó que éste es su diferencial porque al estar realizado artesanalmente permite despegarse de los demás.

Cápita significa cabeza en latín: por un lado, pensaron en que esto refleja la cabeza del hombre al que apuntan, y por otro, hace referencia al salario que percibe una persona. Este último punto es de vital importancia para los socios, ya que tienen como objetivo generar fuentes de trabajo.

Crecimiento

La inversión inicial fue de US$ 10 mil fruto de los ahorros de los emprendedores. Un año después de comenzar a vender reinviertieron la totalidad de los ingresos.

Gruss y Severino están siendo incubados en el Centro de Innovación y Emprendimiento (CIE) de la Universidad ORT. Se están enfocando en definir los procesos y marcar roles, además de ordenar la estructura para seguir creciendo y poder exportar.

En este momento, también investigan varios mercados junto a Uruguay XXI. Si bien prefirieron no dar a conocer los mercados a los que apuntan, señalaron que el año próximo estarán aptos para exportar. Gruss reconoció que, si bien desde el inicio tenían claro que uno de sus objetivos era salir de fronteras, no tenían presente que antes debían pasar por muchas etapas para no matar la marca y no correr el riesgo de tener problemas financieros.

Ensayo y error

Uno de los puntos de venta es Zurra, ubicado en Punta Carretas, y el otro es el sitio capita.com.uy; plataforma que mutó y se reconvirtió en tres oportunidades para lograr reflejar el espíritu Cápita. La web fue diseñada y programada por Severino que, según confesó, al comienzo se resistió a crearla para dispositivos móviles porque era más engorroso y difícil, pero después se dio cuenta de que si no lo hacía, no funcionaría.Es que detectaron que entre el 50% y 60% del tráfico era móvil.

Los socios tienen varias ofertas para vender sus productos en nuevos puntos de venta.

En cada paso

Los emprendedores buscan tener control en cada etapa del proceso. Lo último que hicieron fue pasar de comprar la materia prima en un almacén de cueros para adquirirlo en una curtiembre (sin terminar, le falta darle color y textura).

Este punto fue crucial para lograr la sustentabilidad de Cápita porque la dificultad que enfrentaban era que compraban cuero para realizar la muestra y cuando volvían no encontraban porque ya lo habían vendido.

Bicho raro

Cuando Gruss reflexiona sobre el hecho de emprender, le surge un sentimiento raro. Es un proyecto al que se le pone mucho amor y pasión pero por momentos uno se “queja internamente”.

Pero cuando se cruzan con alguien usando uno de sus productos confirman que están por buen camino, porque es una forma de “tocar el corazón de otra persona”, apuntó Severino.

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