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En el tramo final del discurso de presentación de su programa de gobierno el jueves 2 en el estacionamiento de La Española, el precandidato oficialista Álvaro Delgado hizo una reflexión fuera del guion citando conversaciones que mantuvo con el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera.

Refiriéndose a la reforma de la seguridad social y a la transformación educativa realizadas en este período de gobierno, puntualizó que muchos decían que hacerlas no era lo conveniente, pero todo el Uruguay sabía que sí era lo que había que hacer.

Sostuvo que en sus charlas con Olivera han hablado sobre el dilema entre lo correcto y lo conveniente. Que es algo que en la hora de hacer política —ni que hablar de gobernar— se plantea muchas veces. A veces hacer lo correcto no es lo que conviene en el momento, pero al final, a largo plazo hacer lo correcto en política es lo conveniente.

Destacó la tensión entre lo “correcto” y lo “conveniente” para reivindicar el rumbo que en temas urticantes de leyes o políticas públicas llevó adelante este gobierno de coalición liderado por el presidente Luis Lacalle Pou. Entre ambas opciones se eligió por el camino de lo correcto.

Lo dijo en un acto político del sector mayoritario del Partido Nacional donde el exsecretario de la presidencia y el coordinador del programa de gobierno Agustín Iturralde presentaron los ejes de un futuro ejecutivo en caso de ganar las elecciones. Hoy Delgado lidera cómodo las encuestas entre los blancos que piensan votar en las internas del domingo 30 de junio.

Unas horas antes en la Avenida del Libertador el presidente del PIT-CNT Marcelo Abdala celebró durante el acto del 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, haber recolectado y entregado a la Corte Electoral más de 430.000 firmas para un plebiscito que busca derogar la reforma de la seguridad social aprobada hace un año.

En su alocución Abdala reiteró sus argumentos para sustentar volver a jubilaciones a los sesenta años —no 65 como plantea la reforma—, la eliminación total de las AFAP y equiparar las jubilaciones al salario mínimo como el camino necesario para una “transformación integral de la seguridad social, humanamente sostenible, económicamente sustentable y que esté parada en los derechos”.

Abdala finalizó diciendo algo que me llamó la atención: “Se vienen tiempos para forjar la victoria popular, tiempos para difundir ideas, los fundamentos conceptuales y las propuestas programáticas que sustentan esta iniciativa. Sabemos que el objetivo que proponemos es pertinente, justo y posible, pero también sabemos que el camino no será sencillo y que el poder financiero utilizará todas sus influencias con el fin de instalar su versión ideológica y preservar sus intereses”. Y agregó: “No hay fuerza más poderosa que un pueblo convencido de ser obrero de su destino”. También auguró: “A fines de octubre ganaremos nosotros, los más sencillos”.

El politólogo Daniel Chasquetti en La Diaria escribió una columna donde reflexionó sobre la encrucijada que se encuentra el Frente Amplio (FA) condicionado y dividido por estas firmas del movimiento obrero sindical y algunas organizaciones sociales para derogar la mentada reforma de la seguridad social.

Escribió Chasquetti: “La libertad de acción mantiene al partido dividido y asumir una posición favorable o contraria al plebiscito también lo divide. El FA está en problemas y sus oponentes olieron sangre. El costo electoral parece, entonces, inevitable”.

El FA se encuentra roto en este tema. Ante 430.000 firmas no pueden mirar para el costado, pero al mismo tiempo la lógica y el sentido común de sus principales economistas advierten del disparate que sería para Uruguay que se derogue la reforma y se eliminen las AFAP.

Yamandú Orsi, el precandidato del Movimiento de Participación Popular y del astorismo manifestó su posición en contra a votar por la derogación. Carolina Cosse, su contrincante en el FA —apoyada por los comunistas, socialistas y el Partido por la Victoria del Pueblo, entre otros— es una de las 430.000 firmas, pero no dijo aún si piensa votar la caída de la reforma o no.

Por su lado Fernando Pereira, el presidente del FA declaró que aún no es tiempo de tomar una posición como partido político, por lo que aún queda la libertad de acción como moneda de cambio ante la desafiante realidad de las urnas con las firmas en la Corte Electoral.

Menuda trampa la que Abdala y el PIT-CNT han colocado en las narices de la izquierda en el Uruguay cuando las elecciones están a la vuelta de la esquina. Todo un misterio develar cómo saldrán del brete sin heridos ni pérdida de votantes.

Carolina Cosse es una persona a la que respeto política e intelectualmente. Creo que cometen un grave error los coalicionistas que repiten que es mejor enfrentarse a ella que a Orsi en noviembre. Su carrera a la intendencia demostró que sabe alcanzar las metas y su postura actual con un crecimiento sostenido en las encuestas lo avalan.

La decisión de apoyar o no el plebiscito de la reforma de la seguridad social la enfrenta a la decisión más trascendente de su carrera. La disyuntiva es clara: hacer lo correcto o lo conveniente. Será la diferencia entre ser o no ser.

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Carolina Cosse elecciones Uruguay 2024

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