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Catalanes vuelven por la independencia: cerca de un millón marcharon en Barcelona

Durante la fiesta de la Diada reclamaron por la libertad de los independentistas presos

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12 de septiembre de 2018 a las 05:00

"Alrededor de un millón de personas" participaron este martes en una manifestación independentista en Barcelona con motivo de la Diada, la fiesta "nacional" catalana. La cifra de manifestantes fue similar a la registrada en 2017, anunció la policía municipal en Twitter.

Casi un año después de la fracasada secesión de España de octubre pasado y con varios de sus líderes en prisión o en el extranjero, los separatistas catalanes demostraron que mantienen su capacidad de movilización. Reclamaron por la independencia de Cataluña, la libertad de los independentistas presos y el regreso de los que huyeron de la Justicia española. 

Trece dirigentes, entre ellos el expresidente catalán Carles Puigdemont instalado en Bélgica, están acusados de rebelión por su papel en la fracasada declaración de independencia y pueden enfrentar hasta 25 años de cárcel.

Los independentistas se movilizaron con banderas secesionistas y lazos amarillos (símbolo con el que solicitan la libertad de los políticos presos), convocados por la organización Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), cuyo expresidente, Jordi Sánchez, es uno de los encarcelados.

Los gritos de "independencia", "libertad presos políticos", "ni un paso atrás" o "aquí empieza nuestra independencia" fueron coreados por los asistentes a lo largo de todo el recorrido.

Diferencias

Horas antes, en un acto institucional se evidenció la división entre fuerzas secesionistas y favorables a la unidad de España -que no asistieron al acto- y las tensiones entre las autoridades catalanas y las españolas, un año después de que el Parlamento regional aprobase sendas leyes para el referéndum de "autodeterminación" del 1 de octubre de 2017 y la fundación de la "república catalana".



El vicepresidente del gobierno catalán, el independentista Pere Aragonès, puso hoy como condición la libertad de "todos los presos políticos" y el "libre retorno de los exiliados" con vistas a un diálogo "sincero y honesto" y una "negociación" con el Ejecutivo español, que preside el socialista Pedro Sánchez.

"Las dos partes deben estar en igualdad de condiciones en la mesa", argumentó tras participar en la tradicional ofrenda floral en Barcelona al líder catalán Rafael Casanova (1660-1743).

Sánchez, a su vez, reclamó en Twitter "convivencia, respeto, diálogo y entendimiento", en la confianza de que hoy sea un día de "celebración y orgullo por una cultura, una lengua y una historia que une a todos los catalanes y catalanas"

 

 

Fortaleza

Los independentistas buscaban demostrar este martes que conservan su fuerza a un año del referéndum de autodeterminación ilegal del 1 de octubre y la declaración de independencia del 27 de ese mes, que llevó a Madrid a intervenir la autonomía de Cataluña.

Desde 2012 los independentistas han usado la Diada para impulsar la separación de esta región de 7,5 millones de habitantes, divididos en partes casi iguales sobre la independencia. Un último sondeo en julio halló que un 46,7% quería la independencia frente a un 44,9% opuesto.

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Los independentistas mantienen el control del Parlamento regional al haber ganado las pasadas elecciones de diciembre, aunque sin mayoría absoluta (47,5%).

Así, la manifestación de este martes fue criticada como sectaria por los no independentistas.

"En un día como hoy, los catalanes deberíamos estar celebrando nuestra fiesta nacional y no solamente una apelación a una independencia que sólo es compartida por menos de la mitad de la población", dijo desde Estrasburgo el ministro español de Exteriores, el catalán y socialista Josep Borrell.

El mismo campo independentista muestra igualmente divisiones, entre los más moderados que apuestan por abandonar la vía unilateral y los radicales.

"Si hay algún independentista ingenuo o estúpido que crea que puede imponer la independencia al 50 por ciento de los catalanes que no lo son, es evidente que está absolutamente equivocado", advirtió la semana pasada el diputado Joan Tardá, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), más pragmático frente a su socio en el gobierno catalán, Juntos por Cataluña, de Puigdemont.

 

Con EFE y AFP

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