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La noche fue más larga para él que para cualquier jugador de la selección. Fue el hombre más halagado por todos los medios del mundo de esa jornada de Sochi.

Edinson Cavani fue el hombre que definió el partido más complicado para Uruguay en lo que va del Mundial de Rusia 2018.

No le tocó a Luis Suárez, tampoco a Cristiano Ronaldo en el que estaban marcados el 90% de los flashes. Fue él, el Edi de Salto, quien se llevó los aplausos en una noche que él hubiera querido que terminara de otra manera. No por el resultado, sino por su lesión.

Este hombre de los mil pulmones, quien juega en todos los sectores de la cancha y que se gana elogios como el de Lucas Torreira al final del compromiso, terminó con un pinchazo en el gemelo izquierdo y es factible que no pueda llegar al partido ante Francia del viernes que viene por los cuartos de final.

"Lo que corre y ayuda, el sacrificio que pone Edi, es impresionante", dijo Torreira cuando festejaba ya el triunfo ante los lusos.

Cuando se lesionó y llamó al banco para que se hiciera la variante, Cristiano Ronaldo lo apuró para que saliera por el fondo de la cancha y que no perdiera tiempo en salir por la mitad de la cancha en el cambio, ni se tirara para hacer tiempo. Los medios del mundo entendieron que era un gesto de deportividad y respeto.

El primero de los goles fue una obra notable. Hubo dos toques previos para que la pelota le llegara al Pelado Cáceres quien a su vez la tocó para Cavani. Este metió un tremendo cambio de frente para Luis Suárez, y corrió hacia el área. Suárez, a su vez, levantó un centro medido –tal como lo hizo Cavani con él ante Inglaterra hace cuatro años en el Mundial de Brasil 2014– y el goleador de Paris Saint-Germain metió un cabezazo-hombrazo-carazo-almazo que se metió casi en el ángulo del gran arquero portugués Rui Patrício quien no pudo hacer nada.

Iban solo 6 minutos y Uruguay enfrentaba al campeón de Europa y al mejor jugador del mundo de la actualidad para muchos, Cristiano Ronaldo. Había que esperar el sacrificio y el fútbol que mostrarían los hombres del Maestro Tabárez.

Cavani bajó unos metros para ayudar a Diego Laxalt –otro que jugó un enorme partido– y a Matías Vecino, porque el rival subía mucho por ese andarivel. Fue muy importante también en esa tarea.

Pero luego de que Uruguay terminara jugando bien y conteniendo al rival en la primera parte, hubo una historia diferente: la del segundo tiempo.

Porque allí apareció Portugal con toda su categoría para tratar de llegar a la última zona celeste. Llovían los centros y en uno de ellos, Pepe empató.

En ese mejor momento del rival, llegó una jugada trascendente. El saque del arco uruguayo, la pelota derivó ya casi en el área adversaria para Rodrigo Bentancur. Cristian Rodríguez esperaba con el cuarto árbitro afuera para entrar justamente por él. Pero el botija de Nueva Helvecia tenía una jugada más en el tintero antes de salir. Le cedió el balón a Cavani quien entraba sin marca por la izquierda.

Por más que estaba lejos del arco, hamacó su cuerpo hacia la izquierda y abrió el pie derecho para mandarla justamente donde quería: al palo izquierdo donde no pudiera llegar Rui Patrício. Y no llegó. Era el 2-1 y por más que faltaba mucho, era la alegría eterna para todo el país que acompañaba en Sochi o en cualquier ciudad en donde la celeste aparece en lo más alto.

Después, casi enseguida, llegó su lesión en el gemelo izquierdo que abre un interrogante de cara a Francia.

Fue el momento en el que Cristiano "lo acompañó" a retirarse. Y luego hubo que sufrir lo que quedaba del partido en el banco de suplentes con una venda en la pantorrilla izquierda. Todos fueron a saludarlo al final del encuentro y Luis Suárez lo abrazó aparte. Esa comunión que tienen dos de los más importantes delanteros del mundo que parece no tener fin, por suerte para la celeste.

Cuentan que Pepe, el zaguero ex Real Madrid y que hizo el empate, lo fue a saludar al vestuario para que no se bajoneara por esta lesión.

Edinson se metió en el camarín y disfrutó con sus compañeros con toda la adrenalina que llevaba arriba. Todavía le dio el tiempo para sonreír en una fotografía que subió a las redes el capitán Diego Godín.

Hubo individualidades espectaculares en Uruguay en la noche del sábado de Sochi, pero ninguno como Cavani. Otra vez, el Matador fue el hombre decisivo. La FIFA lo eligió como el jugador del partido. Los uruguayos, también.

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