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China: el único de los socios principales que da superávit

La discusión de los caminos que debe tomar la política exterior uruguaya choca contra la pared incontrastable de los números que favorecen al país oriental

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11 de enero de 2018 a las 19:00

En la cancillería hay dos grupos más o menos definidos que disputan la orientación estratégica de la política exterior como si jugaran al juego de la cuerda y susurran al oído del ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, sus caballitos de batalla.

Mientras que algunos ponen el énfasis en la negociación con la Unión Europea bajo la premisa que la conclusión de ese acuerdo logrará traer una serie de externalidades y disciplinamientos esperados de larga data por el bloque, otros creen que la orientación comercial de la política exterior debería virar con mucha más determinación hacia China antes que seguir atados a relaciones desfavorables con los socios tradicionales o procurar abrirse con competidores directos.

Parte del análisis de quienes están abrazados al gigante asiático descansa en los números con los que Uruguay cerró sus intercambios comerciales en 2017. De allí se desprende que China reúne dos condiciones insuperables: es por lejos el principal socio comercial (con una participación del 28%) y además es el único de los cinco principales con el que el país tiene superávit en la balanza comercial (Uruguay cerró el 2017 con comercio negativo con Brasil, Argentina, la Unión Europea y Estados Unidos). Y todo esto sin ningún tipo de acuerdo comercial que facilite la penetración de bienes y servicios uruguayos al país oriental.

Según datos de Uruguay XXI, en 2017 se exportaron US$ 2.549 millones a China en base a soja, madera y carne. La cifra es muy superior a lo que Uruguay exportó este año a la Unión Europea y Estados Unidos juntos (US$ 1.985 millones) o a Brasil y Argentina juntos (US$ 1.722 millones).

Sin embargo, aún cuando los números y la calidad de la relación comercial sugieren la dirección de la ruta de la seda, fuentes de la cancillería advierten que Uruguay aún no despertó a las posibilidades que el nexo chino ofrece y sigue intentando con fórmulas perimidas.

La paradoja más acabada de esta disociación se expresa en las preferencias de la agenda externa del Mercosur que incluye con gran énfasis a los principales competidores del país en el gran mercado chino. La Unión Europea, Canadá, Nueva Zelanda y Australia están todos en la lista de diálogos para el bloque y, al mismo tiempo, todos ellos están abriendo consulado y oficinas comerciales en el oeste chino.

No es difícil advertir, además, que varios de estos competidores minimizaron sus presencias diplomáticas en Montevideo y están conquistando el mercado chino con vinos, lácteos, carnes y otros alimentos.

Por eso no resulta extraño, por ejemplo, que tan temprano en su presidencia el francés Emmanuel Macron haya decidido visitar Pekín este enero para apuntalar la relación comercial ante el ostracismo al que parecen haberse sometido los gobiernos de Donald Trump (Estados Unidos) y Theresa May (Reino Unido). "Está claro que la prioridad de Francia hoy es vender lácteos en China y no abrirse con nosotros", dijo una fuente oficial a El Observador.

¿Dónde está la gente? ¿Dónde está el crecimiento mundial de la economía? ¿Dónde se puede vender más? La respuesta de estas tres simples preguntas que se hacen los competidores de Uruguay indica de forma inequívoca a un mismo lugar.

En el gobierno perciben que un cambio se está generando con rapidez del otro lado del río y que eso podría ser favorable en caso que el Mercosur decidiera avanzar como bloque. El presidente argentino Mauricio Macri participó del foro "Una Franja y una Ruta para la Cooperación Internacional" en China, mantiene contacto con las autoridades chinas en los foros internacionales, está recibiendo luz verde para muchos productos agrícolas y su cancillería estudia la apertura de consulados en el oeste chino (el de Guangzhou –que Uruguay abrirá este año- lo tienen hace décadas).

Sin embargo, Brasil y Paraguay están lejos de despabilarse como parece hacerlo el gobierno de Macri y, por esta razón, resulta difícil pensar que la opción China se abra camino fértil en el Mercosur.

La pregunta entonces volverá a caer irremediablemente en el cómo. Cuál es la estrategia que Uruguay debería seguir para privilegiar sus intereses.

En cifras

US$ 2.549
millones exportó Uruguay a China en 2017.
US$ 1.453
millones exportó Uruguay a la Unión Europea en 2017.
US$ 1.207
millones exportó Uruguay a Brasil en 2017.
US$ 532
millones exportó Uruguay a Estados Unidos en 2017.
US$ 515
millones exportó Uruguay a Argentina en 2017.
US$ 327
millones exportó Uruguay a México en 2017.
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