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Esta enfermedad mortal de origen genético es causada por la disfunción de la producción de la enzima NADPH-oxidasa, que permite normalmente a los fagocitos destruir infecciones de origen bacteriológico.

La terapia consistió en extraer células sanguíneas de los dos pacientes, simular los genes que faltan con ayuda de un retrovirus durante cinco días y después reintroducirlos en el organismo previamente tratado con una quimioterapia ligera.

En los próximos tres años serán tratados 19 pacientes con esta terapia, que puede ser aplicada a otras enfermedades genéticas y en otros centros de investigación en Europa, Estados Unidos y Japón.

(AFP)

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