Cuando el irlandés Conor Neill llegó como profesor al IESE en Barcelona hace unos de 15 años se veía a sí mismo como una persona muy productiva. No fue hasta que se tuvo que enfrentar a escribir sus primeros artículos que se dio cuenta de que no era ni siquiera consciente de su productividad. Pasaban los meses y no lograba completar ni un artículo. Las cosas empezaron a destrabarse cuando finalmente decidió que escribir era importante y empezó a buscar herramientas para lograr concentrarse.
Fue así que dio con la técnica del tomate o pomodoro. Creada por un italiano que usaba un cronómetro que tenía en su cocina con forma de tomate, consiste en dedicar el tiempo a una sola tarea por 25 minutos. Cualquier distracción (como levantarse a buscar un café o revisar las redes sociales) hace que el cronómetro vuelva a cero. "Esta técnica me permitió darme cuenta del nivel de distracción que tenía", recordó Neil en conversación con Café & Negocios.
Claves para ser productivos en la era de la continua distracción
El profesor del IESE, Conor Neil, subraya la importancia de generar rutinas que potencien la auto-consciencia