El moderador Anderson Cooper y los precandidatos: Jim Webb, Bernie Sanders, Hillary Rodham Clinton, Martin O'Malley y Lincoln Chafee. J. RAEDLE / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / AFP
Hillary Clinton hizo valer su experiencia, dominó la situación y refrendó su condición de favorita en el primer debate entre aspirantes demócratas a las elecciones presidenciales de 2016, un evento en el que Bernie Sanders y Martin O'Malley también ganaron crédito con intervenciones destacadas.
Clinton, que apareció en el escenario del centro de convenciones del hotel Wynn, de Las Vegas, con sonrisa confiada y relajada, no perdió esa tranquilidad durante las más de dos horas de charla y se ganó a los espectadores con un discurso sólido y firme que dejó, al mismo tiempo, un par de gestos repletos de cercanía.
Primero fue el estrechamiento de manos con Sanders después de que éste pidiera menos atención mediática para los problemas de Clinton con su correo electrónico. "¡El pueblo americano está harto de oír hablar de tus malditos correos electrónicos!, exclamó el aspirante demócrata, y la mujer confesó que ella también estaba cansada del asunto.
Hillary Clinton
undefinedHillary Clinton
Hillary Clinton
AFP
Poco después, arrancó nuevas sonrisas con su espontánea negativa a debatir con el aspirante Lincoln Chafee sobre esa polémica. "¿Quiere responder?", preguntó el moderador, Anderson Cooper. "No", fue la respuesta cortante de Clinton, que provocó un enorme aplauso del público.
Tras la entonación del himno estadounidense a cargo de Sheryl Crow, la ex secretaria de Estado arrancó el debate prometiendo luchar por reducir la desigualdad en su país, así como para subir el salario mínimo y que sea equitativo entre hombres y mujeres.
También expresó su deseo de otorgar a las familias bajas por paternidad, cuya concesión aún depende de las propias empresas y pidió un nuevo acuerdo con las comunidades negras de Estados Unidos para acabar con las tensiones raciales y el sistema carcelario, donde ingresan en mayor proporción negros y latinos.
Bernie Sanders
undefinedBernie Sanders.
Bernie Sanders.
AFP
El discurso encendido de Sanders, paladín del "socialismo demócrata", apostó por una "revolución política" y no dudó en asegurar que el Congreso estadounidense no es el que regula a las corporaciones de Wall Street, "sino que es Wall Street quien controla el Congreso".
El senador subrayó que las grandes corporaciones controlan la política del país pese a las medidas del gobierno del presidente Barack Obama para regular el sistema financiero tras la crisis de 2008.
"Fue un error pedir a la clase media que pagara la deuda de Wall Street", agregó el senador, fuerte valedor de fortalecer las leyes para aumentar el control en el sistema bancario estadounidense.
En materia de inmigración, fue el exgobernador de Maryland Martin O'Malley quien hizo las propuestas más progresistas.
Martin O'Malley
undefinedMartin O'Malley.
Martin O'Malley .
AFP
"Necesitamos entender que nuestro país está hecho de la llegada de nuevos americanos, somos una nación de inmigrantes", apuntó O'Malley, quien avanzó que ampliaría el alcance de las acciones ejecutivas de Obama, que benefician actualmente a 5 de los 11 millones de indocumentados que viven en el país.
Como gobernador, O'Malley impulsó una versión del "Dream Act" (ley que regulariza la situación de jóvenes inmigrantes indocumentados) para que los estudiantes en situación irregular del estado pagasen el mismo precio por las matrículas universitarias que el resto de la población estudiantil.
El debate lo completaron Jim Webb, que sacó constantemente a relucir su pasado militar, y Lincoln Chafee, que apenas dispuso de tiempo para intervenir y se mostró dubitativo e inseguro en sus respuestas.
En las encuestas, Clinton es la favorita indiscutida, con 43 % de los votos proyectados para 2016 en promedio, según un monitoreo constante de Real Clear Politics. La sigue Sanders, con 25,1 %, y en tercer lugar aparece el vicepresidente Joe Biden, con 17,4 % de apoyo en promedio. En realidad este hombre no ha anunciado su candidatura y no se sabe qué hará, pero hay una porción del electorado que le pide que se postule. Webb, O'Malley y Chafee no llegan al 1 % de la proyección de votos.