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Comienza la tercera ronda de negociaciones entre el gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la organización armada que surgió hace casi seis décadas en el marco del impulso de la Revolución Cubana. 

Sin embargo, aquel grupo guerrillero liderado por Fabio Vázquez, fue mutando, financiándose con extorsiones o con el tráfico de sustancias prohibidas, básicamente la cocaína, ya que Colombia es el país con la mayor cantidad de plantaciones de coca.

Gustavo Petro asumió hace nueve meses abriendo el arco de participación a referentes del Partido Liberal y del Partido Conservador para darle más espalda a sus propuestas de ley en un Congreso que no tiene mayoría y también para lograr una pacificación que contemple mejoras sustantivas para las comunidades agrícolas y de pueblos originarios donde los narcos, los paramilitares y el ELN se mueven con mucha soltura.

En esta tercera ronda de conversaciones en La Habana, la senadora María José Pizarro, del oficialista Pacto Histórico, dijo que tanto el gobierno como los representantes del ELN se proponen alcanzar un cese al fuego que “incluya a la sociedad”.

La representante de Petro dijo: "Tenemos la inmensa responsabilidad de encontrar juntos la salida a esta guerra envilecida. La mejor forma de contribuir con soluciones al conflicto armado es que terminemos este ciclo con la construcción de paz con el ELN y el acuerdo de cese al fuego que debe tener como eje fundamental que la gente no sufra".

El desafío no es fácil porque en estos nueve meses el ELN retomó el accionar violento produciendo bajas entre los militares colombianos. Ante eso, Petro ordenó la persecución a las patrullas de ese grupo, dejando también muertos y detenidos en sus filas.

Las conversaciones se iniciaron en noviembre de 2022 en Caracas, Venezuela, y tuvieron un segundo capítulo en Ciudad de México donde habían pactado el cese al fuego con acciones humanitarias para bajar la intensidad del conflicto y facilitar la participación de la población.

Pero el ataque del ELN ocurrido en el pasado mes de marzo con 10 militares muertos cerca de la frontera con Venezuela dejó un escenario más difícil para la credibilidad en el grupo armado. Sin embargo, el representante de la guerrilla, Pablo Beltrán, dijo el martes en La Habana: "Apostamos a lograr lo que nos propusimos en el ciclo de México, de llegar al cese del fuego y a la participación de la sociedad”.

"Los sectores marginados y explotados de siempre no pueden ser simples espectadores de ese proceso", añadió Beltrán. Cabe recordar que el ELN no aceptó la propuesta de cese del fuego de Navidad y Año Nuevo propuestas por Petro en diciembre pasado.

Es difícil aventurar dónde pueden llegar estas conversaciones de tercera fase en una Colombia donde el narcotráfico está internacionalizado con carteles mexicanos, con proveedores de coca ecuatoriana y con ramificaciones de negocios ilegales que llegan a grupos financieros, magistrados o políticos de varios países del continente.

Si Petro tiene un frente abierto allí de difícil pronóstico, ahora debe recalcular tras el rechazo abierto de algunos de sus ex ministros liberales y conservadores que se negaron tajantemente a acompañar la reforma sanitaria que el mandatario presentó en campaña y que tuvo a Carolina Corcho, médica sanitarista, como abanderada de una propuesta de inclusión social en un país donde los grupos privados de salud tienen apoyo y, sobre todo, lobby suficiente como para que el Congreso dé vueltas antes de votar algo que significa un brusco corte de negocios privados y un mayor gasto fiscal en la materia.

Le costó caro a Petro el recambio de gabinete porque, entre otras cosas, y para no echar más leña al fuego, tuvo que relevar a Corcho de la cartera sanitaria. Este lunes, para mostrar iniciativa, el presidente llamó a los campesinos y a los trabajadores urbanos a que defiendan sus derechos, a que se movilicen.

Los partidos de la derecha apelan al fantasma de que Petro amenaza la democracia, de que quiere saltar la institucionalidad. La prensa en Colombia está en manos de las élites económicas que, a su vez, son parte de las familias que están en los partidos Liberal y Conservador.

El Pacto Histórico, la coalición que está en el gobierno, dejó sin iniciativa a la derecha. Pero eso fue sólo al principio. Ahora medirán fuerzas, disputarán. Eso sí, Petro fue alcalde de la capital, senador nacional y no sólo es un “ex guerrillero”. Eso, en todo caso, es parte de su bagaje en un país donde la violencia militar y paramilitar abusó sin límites del poder ante la mirada atenta de los dueños de Colombia. La pobreza supera el 40%, pero la realidad macroeconómica pinta un escenario de estabilidad en el que las élites empresariales, políticas y económicas también necesitan de Petro.

Este lunes, en el Día Internacional de los Trabajadores, antes de su viaje a España, el presidente convocó a la primera gran movilización tras el recambio de gabinete. Hizo un discurso desde el balcón ante una masiva concurrencia, con sindicatos, organizaciones campesinas, estudiantiles y con una base social urbana de clase media. El discurso confrontativo de Petro con las élites económicas ahora no es desde el margen. Y quienes manejaron poder en Colombia saben que Washington no está contra Petro.

Mientras tanto, y con referencia a la tercera ronda de negociaciones, este martes, en Madrid, el presidente Petro se refirió al proceso que busca una salida dialogada a la violencia: "Los procesos de paz siempre tienen que llegar al cese del fuego, sino no tiene sentido hablar de paz. Tenemos una propuesta de regionalizar los ceses del fuego, progresivamente podrían aumentar en la geografía nacional".

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