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El vicepresidente de Brasil Geraldo Alckmin y un grupo de ministros del gabinete de Luis Inácio Lula da Silva llegaron este miércoles a la ciudad de Manaos, capital del estado de Amazonas (norte del país), para evaluar la emergencia ante una sequía extrema en la región y definir medidas tendientes a mitigar el impacto de la crisis.

El gobernador de Amazonas, Wilson Lima, escribió en su cuenta de Instagram “llevamos al vicepresidente de la República y a su comitiva al Puerto de Manaos para mostrarles la medición del nivel del río Negro y conversar con algunos trabajadores del área”, junto a un video en el que se lo mostraba recorriendo las instalaciones.

La ministra de medio Ambiente, Marina Silva, sobrevoló las zonas afectadas por la sequía junto a otras autoridades.

Amazonas es el estado más grande de Brasil y concentra la mayor población indígena entre sus casi cuatro millones de habitantes. La crisis hídrica de la zona, producto de los niveles críticos de los ríos que dificultan la navegación, clave para el transporte y abastecimiento de comunidades que además consumen el agua de esas fuentes, afecta a unos 500.000 habitantes de casi la totalidad de municipios del estado.

La baja de los cauces provocó, además, una alarmante mortandad de peces.

Alckmin escribió en su cuenta de la red social X, antes Twitter, que “estamos intensificando la asistencia a los 58 municipios en situación de emergencia por la sequía”.

El vicepresidente señaló que la comitiva viajó a pedido del mandatario Lula, quien se encuentra en recuperación tras una cirugía de cadera a la que fue sometido el pasado viernes.

Las autoridades afirmaron que la principal preocupación es garantizar el abastecimiento de agua, alimento, combustibles y medicamentos para la población. Y señalaron que todo el noroeste brasileño está en peligro, ya que la sequía también impactó a los estados vecinos de Rondonia y Acre.  

La ministra Silva indicó que la región sufre actualmente el fenómeno de El Niño, que reduce la formación de nubes y, por tanto, de lluvias, y “los efectos son cada vez más intensos en un Brasil particularmente vulnerable al cambio climático”.

El gobierno federal invirtió hasta el momento 138 millones de reales (unos US$ 27,6 millones) para obras de dragado en los ríos Solimoes y Madeira.

 

(Con información de AFP)

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