Con baterías recargadas la startup CargaExpress busca consolidarse
Tras algunos tropiezos empresariales, los socios Hernán Filgueiras y Brian Reveles apuestan a colocar sus máquinas con casilleros para recarga de celulares en establecimientos como shoppings, hoteleres y restaurantes
No te respondí porque me quedé sin batería en el teléfono”, es una frase que puede no correr más en el futuro de los montevideanos, ya que el emprendimiento CargaExpress, de Hernán Filgueiras (21) y Brian Reveles (22), tiene intenciones de que los shoppings, restaurantes, casinos, hoteles, terminales de ómnibus y demás establecimientos en los que las personas destinan visitas de una duración mínima de 20 minutos, cuenten con su terminal de carga para celulares.
Se trata de una máquina metálica con seis o siete casilleros con llave, que permite conectar cualquier teléfono móvil a una fuente de energía para recargar la batería. El proyecto surgió a raíz de un proyecto de facultad de Filgueiras (estudiante de economía de la Universidad de la República), al que se sumó Reveles (estudiante de ingeniería en la Universidad de la República).
“Nosotros no inventamos nada, este sistema ya funciona en Europa, Estados Unidos y en algunos lugares de Latinoamérica”, explicó Filgueiras.
Según especificaron los socios, los celulares hoy guardan mucha información y funcionan como agendas; es por eso que los teléfonos públicos no representan una solución cuando el móvil se queda sin batería.
Un comienzo a los tropezones
La idea se transformó en un bosquejo de proyecto cuando en noviembre de 2011 se presentaron al quinto concurso de negocios Ideas para Emprender, organizado por el Programa Emprender, una iniciativa de apoyo a emprendedores con Fondos de BID-Fomin, que culminó sus operaciones en julio del año pasado.
CargaExpress, en ese momento conocido como Recargate!, resultó ganador del concurso junto a otros dos emprendimientos.
Los socios indicaron que no recibieron del programa del Ministerio de Industria, C-emprendedor, el apoyo prometido tras el triunfo y que eso les dificultó la preparación de un plan de negocios para presentarse a Emprendedores en la Mira (un concurso para emprendimientos con mayor grado de avance organizado también por el Programa Emprender).
Incluso, contó Filgueiras, pensaron no presentarse, pero dos días antes de la competencia resolvieron armar el plan de negocios y salir al ruedo.
Cuando presentaron oralmente el proyecto ante un jurado, otro inconveniente se cruzó en su camino. Habían integrado una persona al equipo para la fabricación de las máquinas, que los abandonó cuando el proyecto aún no estaba terminado y habiendo gastado, según aseguran los socios, “mucho capital”.
“Llegamos al elevator pitch (una presentación oral breve) solo con una promesa de producto, ni siquiera teníamos un prototipo y tampoco teníamos fondos para seguir adelante; así que necesitábamos del apoyo del Programa”, recordó Filgueiras.
Los socios estaban confiados en que ganarían el certamen, pero perdieron. “No conseguimos el apoyo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), ni de los inversores privados o el Fondo Emprender”, lamentó Filgueiras.
Sin embargo, siguieron trabajando con fondos propios y aportes familiares.
Reveles explicó que tras una extensa búsqueda, encontraron una persona que se encargara del armado de las carcasas y ellos se hicieron cargo de la electrónica.
El peso de las redes de contacto
Su primer caso de éxito fue durante el IAB Forum realizado en octubre de 2012. Estrenaron su primera máquina luego de que los convocara el director de Pimod, Pablo Buela, para ubicarla en su stand.
Los socios y Buela se conocieron durante el primer Startup Weekend (una maratón que se propone generar emprendimientos empresariales en un fin de semana). Filgueiras recordó que luego de ese evento estuvieron siempre en contacto e incluso les ofrecieron trabajar en Pimod. “Siempre le dijimos que no, porque queremos ser emprendedores”, indicó Filgueiras.
Actualmente la ANII les confirmó un financiamiento al que se presentaron por recomendación de Buela y su equipo de trabajo.
A fines de diciembre de 2012, a través de contactos personales, lograron instalar una máquina en el Casmu de 8 de Octubre y Abreu. Esperan en marzo poder instalar seis máquinas más y próximamente agregar nuevos sistemas de pago: actualmente funcionan con monedero y van habilitar el pago con mensajes de texto.
Aclararon, también, que están esperando concretar algún acuerdo con Movistar y Antel.