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Montevideo me traiciona y no me puedo resistir a él”, dice el primer corte de Paladar negro, el segundo y más reciente disco de Guachass. Montevideo, si bien no abre el disco, refleja un poco la relación de la banda con su ciudad natal desde la edición de su primer disco, allá por 2007.

Guachass, liderado por Camila González Jettar y Mariana Gascue en guitarras, acompañadas actualmente por Nicolás Taparauskas en bajo y Federico Molinari en batería, es de esas bandas que se definen montevideanas pero que encontraron mayor público en el exterior.

Desde la edición de Guachass, a cargo del sello argentino Oui Oui, el cuarteto –entonces integrado por la bajista Florencia Brandino–, realizó una extensa gira por Europa, con varias fechas en Francia, Alemania, República Checa y Austria. “Creo que ahí hubo un quiebre en nosotros, un paso hacia profesionalizarnos”, dijo Jettar a El Observador.

Sin embargo, su mayor público lo encontraron en Buenos Aires, luego de que Los Natas, una de las bandas más reconocidas dentro del género stoner, las apadrinara. “Se dio un salto fuerte allá, porque compartir escenario con ellos significaba tocar frente a mil, dos mil personas. Tuvimos un periodo de dos años en los que íbamos cada tres meses”, contó González Jettar.

Luego de que la banda se disolviera, Guachass mantuvo el impulso y siguió viajando a Buenos Aires, ahora por su cuenta. “También nos vino bien separarnos del nombre. Dejamos de ser las pichonas por decirlo de una manera, y nos ganamos un lugar, independientemente de ellos”, dijo Gascue. “Empezamos a autodefinirnos como stoners y tener a los padres sudamericanos del género dándonos bombo fue increíble. Pero no vamos a mentir que en un momento empezó a pesar. Como en su momento nos pasó con Motosierra acá. En un momento era buenísimo para nosotros y eran nuestros referentes, pero hay que separarse”, dijo por su parte Jettar.

Con Paladar negro, su nuevo disco seis años, se desmarcan de aquel Guachass de fines del 2000. El sonido, al igual que sus ritmos vertiginosos, cambió, debiéndole más a bandas como Queens of the Stone Age que a sus anteriores padrinos. “Bajó muchísimo la velocidad. A la vez eso lo hace un poco más denso, pero también un poco más bailable. Tiene más ritmo. Lo otro iba a los tiros. Ahora por ejemplo, el baterista se niega a hacer temas del disco anterior. Pero hay temas que no podemos dejar de hacer, como los conocidos, Dirty Harry, White Thunder. Pero nos resulta difícil, son tan distintos a lo que hacemos ahora”, contó Jettar.

Pero el cambio más rotundo es en el idioma. Las letras, muchas de ellas autobiográficas, según detalla Jettar, son por entero en español. “Cuando salió el disco y lo abrí me dio miedo”, dijo Jettar. “Cantando en inglés te camuflabas”.

Si el primer disco sirvió para definir a la banda, el segundo es su maduración. “Con Guachass pasó que tocamos, tocamos, grabamos. No hubo una instancia de clasificar que sirve y que no. Simplemente fue: tengo una banda, tengo 10 temas, los grabo”, explicó Jettar. “Y este paso del tiempo también pasa por ser under. Creo que otras bandas que son más profesionales tienen los tiempos más ajustados”, agregó.

Paladar negro –que será presentado en vivo el viernes 19 en Lindolfo, con entradas en Red UTS a $ 150– fue editado nuevamente por Oui Oui, y aquí en Montevideo, la distribución –al igual que la producción del show y su difusión– es puramente independiente. “Traemos los discos en una valija, rezando que no nos los saquen en la aduana”, afirmó Jettar. “La última vez tuvimos que dejar a cambio uno en la aduana de Buenos Aires”, cuenta Gascue entre risas.

A pesar de que su nombre suena, la banda puede afirmar que se siente en un under permantente: no hay un gran público para su tipo de música. “Creo que sobrevivimos porque tenemos otros proyectos que se hacen realidad. Tal vez este disco nos abra más las puertas. Es un disco que me parece que puede llegar a gustar más acá. A diferencia del otro”, afirmó Gascue.

“El feedback con el que nos alimentamos no venía de acá”, explicó Jettar. “Hubo un periodo de resentimiento. Pero ahora ya lo asumimos. Es así, funciona así y hay que sacarle lo mejor. Que es lo que de alguna manera lo estamos haciendo. Y Montevideo es el corte de difusión. Así que fijate, el corazón está acá”. 

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ontevideo me traiciona y no me puedo resistir a él”, dice el primer corte de Paladar negro, el segundo y más reciente disco de Guachass. Montevideo, si bien no abre el disco, refleja un poco la relación de la banda con su ciudad natal desde la edición de su primer disco, allá por 2007.

Guachass, liderado por Camila González Jettar y Mariana Gascue en guitarras, acompañadas actualmente por Nicolás Taparauskas en bajo y Federico Molinari en batería, es de esas bandas que se definen montevideanas pero que encontraron mayor público en el exterior.

Desde la edición de Guachass, a cargo del sello argentino Oui Oui, el cuarteto –entonces integrado por la bajista Florencia Brandino–, realizó una extensa gira por Europa, con varias fechas en Francia, Alemania, República Checa y Austria. “Creo que ahí hubo un quiebre en nosotros, un paso hacia profesionalizarnos”, dijo Jettar a El Observador.

Sin embargo, su mayor público lo encontraron en Buenos Aires, luego de que Los Natas, una de las bandas más reconocidas dentro del género stoner, las apadrinara. “Se dio un salto fuerte allá, porque compartir escenario con ellos significaba tocar frente a mil, dos mil personas. Tuvimos un periodo de dos años en los que íbamos cada tres meses”, contó González Jettar.

Luego de que la banda se disolviera, Guachass mantuvo el impulso y siguió viajando a Buenos Aires, ahora por su cuenta. “También nos vino bien separarnos del nombre. Dejamos de ser las pichonas por decirlo de una manera, y nos ganamos un lugar, independientemente de ellos”, dijo Gascue. “Empezamos a autodefinirnos como stoners y tener a los padres sudamericanos del género dándonos bombo fue increíble. Pero no vamos a mentir que en un momento empezó a pesar. Como en su momento nos pasó con Motosierra acá. En un momento era buenísimo para nosotros y eran nuestros referentes, pero hay que separarse”, dijo por su parte Jettar.

Con Paladar negro, su nuevo disco seis años, se desmarcan de aquel Guachass de fines del 2000. El sonido, al igual que sus ritmos vertiginosos, cambió, debiéndole más a bandas como Queens of the Stone Age que a sus anteriores padrinos. “Bajó muchísimo la velocidad. A la vez eso lo hace un poco más denso, pero también un poco más bailable. Tiene más ritmo. Lo otro iba a los tiros. Ahora por ejemplo, el baterista se niega a hacer temas del disco anterior. Pero hay temas que no podemos dejar de hacer, como los conocidos, Dirty Harry, White Thunder. Pero nos resulta difícil, son tan distintos a lo que hacemos ahora”, contó Jettar.

Pero el cambio más rotundo es en el idioma. Las letras, muchas de ellas autobiográficas, según detalla Jettar, son por entero en español. “Cuando salió el disco y lo abrí me dio miedo”, dijo Jettar. “Cantando en inglés te camuflabas”.

Si el primer disco sirvió para definir a la banda, el segundo es su maduración. “Con Guachass pasó que tocamos, tocamos, grabamos. No hubo una instancia de clasificar que sirve y que no. Simplemente fue: tengo una banda, tengo 10 temas, los grabo”, explicó Jettar. “Y este paso del tiempo también pasa por ser under. Creo que otras bandas que son más profesionales tienen los tiempos más ajustados”, agregó.

Paladar negro –que será presentado en vivo el viernes 19 en Lindolfo, con entradas en Red UTS a $ 150 fue editado nuevamente por Oui Oui, y aquí en Montevideo, la distribución –al igual que la producción del show y su difusión– es puramente independiente. “Traemos los discos en una valija, rezando que no nos los saquen en la aduana”, afirmó Jettar. “La última vez tuvimos que dejar a cambio uno en la aduana de Buenos Aires”, cuenta Gascue entre risas.

A pesar de que su nombre suena, la banda puede afirmar que se siente en un under permantente: no hay un gran público para su tipo de música. “Creo que sobrevivimos porque tenemos otros proyectos que se hacen realidad. Tal vez este disco nos abra más las puertas. Es un disco que me parece que puede llegar a gustar más acá. A diferencia del otro”, afirmó Gascue.

“El feedback con el que nos alimentamos no venía de acá”, explicó Jettar. “Hubo un periodo de resentimiento. Pero ahora ya lo asumimos. Es así, funciona así y hay que sacarle lo mejor. Que es lo que de alguna manera lo estamos haciendo. Y Montevideo es el corte de difusión. Así que fijate, el corazón está acá”. l

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