Quienes adquieran carnes para elaborar comidas en las fiestas de Navidad y Año Nuevo deberán invertir de $ 120 a $ 130 por un kilo de asado, unos US$ 135 por un kilo de cordero, alrededor de $ 200 por un kilo de lechón y de $ 55 a $ 65 por un kilo de carne de pollo, precios que dependerán de la calidad del producto y de dónde se haga la compra.

Se trata de valores que son similares a los que hubo en el marco de las fiestas del año pasado, afirmó a El Observador el empresario Rafael Rodríguez, presidente de la Unión de Vendedores de Carne (UVC), salvo en el caso del cordero, donde se visualiza una leve baja que –de la mano de una buena calidad en el producto–, se considera como “sumamente positivo”, afirmó.

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En relación al incrementó que en las últimas horas se produjo para las carnes de vacunos, generado por los frigoríficos, precisó que fue “sorpresivo, no lo esperábamos y menos a esta altura del año”.

Añadió que solamente alcanzó a dos cortes: el asado que quedó al consumidor en el precio mencionado y la colita de cuadril que puede encontrarse por $ 200 el kilo.

El asado tuvo una suba que osciló del 7% al 8% ($ 5 a $ 6 por kilo) y la colita de cuadril uno del 10% ($ 12 a $ 15 por kilo), lo que dependió de la decisión de cada planta frigorífica.

Se trata de los dos cortes más consumidos a esta altura del año sin considerar el caso de la carne picada que encabeza el ranking de cortes más comercializados en el mercado interno.

Rodríguez explicó que este miércoles hubo comerciantes que recibieron una nueva partida de mercadería teniendo que abonar el asado a $ 95. Si a eso le añade el costo de preparar ese asado para la venta se llega a unos $ 105 de inversión. Por lo tanto, con un margen de ganancia razonable para el comerciante, ese asado supera los $ 120 por kilo para la gente.

Esta vez, comentó, los carniceros no tienen un margen como para absorver el incremento sin trasladarlo a los consumidores.

Además, dijo el directivo, “el precio de la carne de vacuno casi no tuvo alteraciones durante todo este año, eso es importante señalarlo, si trazamos una gráfica con el precio de la carne es casi una línea recta, porque subió en enero, bajó en marzo y mayo y subió ahora, así que esta casi igual que al comienzo del año”.

Otro aspecto constantemente expuesto por los comerciantes del rubro es que el precio del asado y de otros cortes varía –y en ocasiones en forma muy notoria– si el producto se adquiere en una carnicería de barrio o en una de las grandes superficies, e incluso depende de si el local donde se lo compra está en un barrio de la periferia de Montevideo o en otro de mayor poder adquisitivo, lo cual vale tanto para las carnicerías como para los supermercados.
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