Cuatro canales y a partir de las 17
La televisión que se veía en 1980
La abundancia de series y películas en TV abierta, pagada e internet de hoy en día dista bastante de la realidad que se vivía en 1980 cuando había cuatro canales que no emitían todo el día, algunos desde las cinco de la tarde. Incluso se podría decir que eran solo tres canales porque, al contrario que ahora que es la relación inversa, al 5 no había manera de mirarlo salvo que uno sufriera de un síndrome masoquista alimentado por El sello de hoy. Y los tres canales restantes, 4, 10 y 12, no eran la panacea tampoco. Los niños buscaban ávidos los dibujitos que arrancaban con la transmisión y luego se veían sepultados por las telenovelas de la tarde, que se continuaban hasta el informativo. A la noche, las cosas mejoraban un poco, sobre todo los martes con Cine espectacular (especial en películas de acción) o los viernes, con el inolvidable ciclo Viernes 13 (las mejores, por malas, películas de terror). Las series se transformaron, a partir de su exhibición a media tarde, cuando se extendió el horario de transmisión de la TV, en un bálsamo adictivo. Muchas se recuerdan de aquel entonces –y la gran mayoría no resistiría una revisión–, pero se destacan cuatro de las que emitía la TV abierta de aquel tiempo.
El hombre capaz de todo con un clip y un alambre. Las aventuras de este espía ingenioso (que se destacó durante sus primeras temporadas en no pegar casi nunca una piña y detestar las armas de fuego) se extendieron entre 1985 y 1992, siempre interpretado por el blondo Richard Dean Anderson. MacGyver era un claro ejemplo de producción durante la guerra fría, con los rusos como el inefable enemigo, pero con mucha onda y entretenimiento. Los primeros episodios, cuando MacGyver explicaba en off el proceso científico de sus inventos, son de lo mejor.
“Hace 10 años, un tribunal militar condenó a prisión a unos comandos por un crimen que no cometieron; esos hombres escaparon del presidio y se instalaron clandestinamente en Los Ángeles; hoy, aunque el gobierno los busca, si alguien tiene un problema, necesita ayuda y puede localizarlos, tal vez pueda contratar a… los Magníficos”.
Así empezaba cada episodio y todos quedaban hipnotizados. Las aventuras de Hannibal Smith (George Peppard), Face (Dirk Benedict), Murdock (Dwight Schultz) y Mario Baraccus (Mr. T) se extendieron entre 1983 y 1987 y los enfrentaron a distintos enemigos mientras ayudaban a personas en todo el país y trataban de limpiar su nombre. Además, nunca mataban y realizaban un escape construyendo alguna cosa que rompía todo. Era genial.
Matlock / Jake y el Gordo
El combo lo armaba canal 10 al mediodía y tenía su lógica, al tratarse ambas series de un concepto criminal judicial. La primera, mostraba a un particular abogado defensor en Atlanta (sureño perdido, que tocaba el banjo y amaba los panchos cargados de porquerías) interpretado por Andy Griffith, quien no solo rescataba al inocente que defendía sino que además encontraba al culpable. La segunda era sobre sus rivales, una fiscalía primero en Los Ángeles y luego en Honolulú, donde un fiscal (William Conrad) y su principal investigador (Joe Penny) atrapaban criminales. Matlock se extendió entre 1986 y 1995, mientras que Jake y el Gordo entre 1987 y 1992.
Y no hay nada más nostálgico de estas cuatro series que su banda sonora. Es imposible escuchar cualquiera de ellas sin retrotraerse a 1980 y las tardes de tele.