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Si de un parte de guerra se tratara, el informe de los primeros seis meses de la batalla gubernativa del presidente Tabaré Vázquez contaría que a cuatro de sus principales generales se le notan heridas de mayor o menor consideración.

Ya empujados a la lucha por el mandatario, ya cumpliendo un rol que entendían fundamental, cuatro de los ministros más importantes del gabinete de la izquierda se vieron obligados a renunciar a sus pretensiones empujados por la fuerza de la mayoría del Frente Amplio y de grupos sindicales surtidos.
La primera damnificada tiene el rostro de la ministra de Educación, María Julia Muñoz
(independiente), quien dio la cara durante el breve lapso en el cual el presidente Vázquez le encomendó la tarea de defender la declaración de esencialidad que intentó poner coto a los paros en las escuelas y liceos.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro (independiente), cumplió una tarea similar pero lo hizo a desgano, tironeado por un pasado de dirigente sindical que le reclamaba otra cosa.

De todas maneras, Murro también debió ponerle el cuerpo a la escalada de movilizaciones de maestros y profesores y, al igual que el director nacional de Trabajo, Juan Castillo (Partido Comunista) –otro gobernante de larga actividad sindical– tuvo que padecer el grito de "traidor".
Acorralado por los gremios y, fundamentalmente, por la mayoría de los sectores del Frente Amplio, Vázquez dio marcha atrás con la esencialidad. Muñoz y Murro dieron el paso al frente para comunicar la noticia.

Por otra parte, y desde hace varios meses, los ministros Danilo Astori (Economía) y Rodolfo Nin Novoa (Relaciones Exteriores), ambos del Frente Líber Seregni, personalizaron la defensa del polémico TISA (acuerdo global de servicios) y lo hicieron con cierta vehemencia. "Uruguay no puede perder la posibilidad de avanzar en el TISA", dijo Astori. "Si no estás en la mesa, sos el menú. Siempre", completó Nin.

El presidente Vázquez se mantuvo bastante al margen de la discusión de este asunto que había empezó a ser abordado durante el gobierno de José Mujica.

"Lo discutiremos en el seno del Ejecutivo y de la fuerza política que ejerce el gobierno", dijo Vázquez legitimando a aquellos que querían echar por tierra el tratado internacional del que participan 24 países –entre ellos los Estados Unidos y la Unión Europea en representación de sus miembros– con el objetivo de liberalizar el comercio de servicios como el de las telecomunicaciones, el software, las telecomunicaciones y la energía. El sabado 5 el Plenario Nacional del Frente Amplio resolvió, por amplísima mayoría, que no quería comer de ese menú.

Menos de 48 horas demoró Vázquez en aceptar el rechazo de la coalición de izquierda al TISA. Ayer, durante el Consejo de Ministros, el presidente le encomendó a Nin que ponga en práctica el retiro inmediato de las negociaciones.
La encargada de dar la noticia fue la ministra de Turismo, Liliam Kechichián (Frente Liber Seregni). "Las mayorías son para acatarlas cuando a uno le gustan y cuando le gustan un poco menos", explicó la ministra tratando de dar por laudado el asunto.

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