Uno de los objetivos principales que el dictador Fulgencio Batista se propuso al tomar el control de Cuba en el año 1952, fue el de fomentar una estrecha relación con Estados Unidos, su vecino más cercano. Eso se logró y por años fue el destino de las inversiones y de los turistas estadounidenses, lo que convirtió a la isla en una suerte de Las Vegas tropical. Pero el fin de la década trajo consigo la revolución de Fidel Castro y esta relación concluyó de forma abrupta. 50 años despúes, Barack Obama y Raúl Castro decidieron que el momento para abrir nuevamente las fronteras había llegado. Más allá de que el embargo económico a la isla continúa, la apertura trajo consigo un intercambio cultural y artístico que de a poco va ganando peso.
Cuba libre a la cultura
La reactivación de las relaciones entre EEUU y Cuba ha desatado un fenómeno cultural en la isla que abarca música, cine, televisión y teatro