En el mercado de la pesca, donde todos los referentes vienen de los países nórdicos, un uruguayo se hizo un espacio y logró impresionar a sus competidores. Y aunque su nombre suene poco criollo, el capitán de pesca retirado, Frank Chalkling, reivindica su origen con la marca de su empresa: Acruxsoft, que hace alusión a la estrella más austral de la constelación Cruz del Sur.
El emprendimiento tendrá la posibilidad de exhibirse ante inversionistas y representantes de las mejores empresas tecnológicas del mundo.
Multipremiado emprendedor
En marzo de 2008, Acruxsoft fue distinguido con el reconocimiento a la innovación industrial por el Ministerio de Industria, Energía y Minería. Ese mismo año fue premiado como el emprendimiento del año en el Open Coffee. Más tarde, el Ministerio de Industria y la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información la eligieron como la empresa más innovadora en el sector de Tecnologías de la Información y Comunicación. Acruxsoft ha recibido financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, de la ANII y fue incubado en Ingenio.
Más que una carnada
El software, denominado Trawlsim, nació con el propósito de simular y prever el comportamiento de la red para pesca. Chalkling investigó y desarrolló los primeros prototipos del programa.
Hoy el software permite simular todo el sistema de redes que va por el fondo del mar, creando, evaluando y corrigiendo diferentes estrategias de captura.
El sistema de redes puede alcanzar unos dos kilómetros de extensión y unos 400 metros de profundidad, se comporta como un paracaídas que se despliega por las fuerzas hidrodinámicas que va haciendo el barco al avanzar. Toda la interacción genera un equilibrio que permite que la red se despliegue y pueda capturar presas.
Con sensores ubicados en la red, se capturan señales desde el fondo del mar y se miden las distancias. La nueva interfaz de Acruxsoft interpreta esas señales y distancias configurándolas en imágenes 3D con gráficos muy profesionales.
No se trata de un plano sino de cámaras que van girando y permiten entrar en la red. “El programa es sumamente intuitivo para que un pescador que no tiene ningún conocimiento de software lo pueda utilizar”, dijo su creador. El software permite trabajar con medidas a escala y con el mouse se puede ir alterando el diseño.
“Era muy difícil abandonar mi trabajo como marino para arriesgarme con una empresa. Con el producto algo más avanzado y llamando a algunos ingenieros con el fin de mejorar los modelos matemáticos, me decidí a elaborar un plan de negocios”, relató el capitán.
Acruxsoft obtuvo US$ 50 mil de financiación del Fondo Emprender y fue incorporada a la incubadora Ingenio en 2009.
Con lo otorgado, el emprendedor armó el primer equipo junto a dos estudiantes de ingeniería avanzada, con el fin de que su programa desarrollado en un plano fuera pasado a 3D, una característica clave del software para su inserción futura en el mercado internacional.
“Lo nuestro fue casual, pero hoy el 3D está en todos lados; es increíble que justo engancháramos en esa gran movida”, celebró Chalkling.
Tras el pez gordo
Con el apoyo de Uruguay XXI y de Ingenio, Chalkling cruzó el océano y logró conectarse con la empresa francesa Sodena, líder en Europa en tecnología marina, a la que le gustó mucho todo el desarrollo en 3D del modelo matemático que había generado el capitán pesquero uruguayo.
Más tarde, Simrad, una empresa noruega con bases en España, vio en Trawlsim justo lo que estaban necesitando y se asoció con Acruxsoft.
Simrad retuvo el 50% de los derechos comerciales y propiedad intelectual y financió el 50% del producto. El resto de los fondos requeridos se obtuvo de un subsidio otorgado por Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). “Estamos en la etapa de comercialización y de poder unir su hardware y nuestra interfaz. Ellos tienen el 60% de la flota mundial”, explicó Chalkling.
La posibilidad de renovar la interfaz que utiliza la flota de 3.000 barcos de Simrad le permitiría facturar cerca de US$ 17 millones, según explicó el capitán. Pero alcanzar solo el 10% de esa cifra ya le parece algo espectacular.
Ser socio estratégico de la compañía noruega le da la oportunidad de ingresar más rápidamente en el mercado internacional. Hasta el momento trabajan en Argentina, Italia, España, India, Francia, Portugal y Dinamarca, donde están los expertos en tecnología pesquera. “Los daneses quieren que hagamos un diseño específico de un sistema de arrastre que ellos tienen. Eso habla muy bien del nivel de los ingenieros uruguayos que están programando”, dijo Chalkling.
Sin embargo, el capitán explica que su diferencial puede estar en la unión entre la experiencia en el mar y el gran nivel de los profesionales tecnológicos uruguayos.
Ventajas
“Los pescadores trabajamos a ensayo y error. Probamos a ciegas las alternativas, pero todo eso lleva tiempo y por consiguiente gastos. Además solo se puede tirar la red unas tres o cuatro veces por día”, fundamentó Chalkling.
Según sus cálculos, con Trawlsim se puede ahorrar hasta el 20%, fundamentalmente gracias a menores gastos en tiempo que se traducen luego en la relación combustible-empleado. Pero, según enfatizó, lo más importante es el aspecto cualitativo de poder visualizar la operación de pesca.
“No es lo mismo tirar una red y no saber qué es lo que está pasando debajo en el mar, que saber cuál es o podría ser el comportamiento del sistema completo. Es como entrar con un bisturí para extraer exactamente lo que se quiere. Es, incluso, una ventaja para el ecosistema; ya no se trata de tirar la red y arrastrar todo destrozando el fondo marino. Por eso ha tenido en Europa tanto auge. Son herramientas que pueden establecer rendimientos buenos sin estar depredando”, explicó.
Trawlsim permite generar eficiencia y competir. “La pesca es un trabajo muy competitivo. Nuestro trabajo depende de cuánto se pesque, es un tema de necesidad. Si no te actualizás, podés perder fácilmente mucho dinero. Es difícil manejar la naturaleza, saber por ejemplo dónde va a estar el cardumen”, dijo Chalkling.
Del barco a la oficina
Lo más difícil fue pasar de ser un trabajador a un hombre de negocios. “Todavía no me veo como empresario y eso es lo que muchos me critican. Quizá me falte visión empresarial y a veces mis fallos ocurren por eso. Uno puede tener una idea, pero el desarrollo comercial es el 70% del trabajo”, reflexionó.
Quedó sorprendido con la respuesta del mercado nórdico donde, según subrayó Chalkling, no tienen conocimiento ninguno sobre Uruguay. Para el capitán, más allá de que el país está bien posicionado en Latinoamérica a nivel de software, no lo está a nivel mundial, menos aun en el mercado marítimo, donde no hay antecedentes.
“Mi empresa era este producto. Hoy no tengo pensado seguir ampliándome y crear una empresa de software con muchos empleados porque es muy riesgoso. Tengo tercerizada la parte de la venta con el grupo Solventa, que son emprendedores como yo. A ellos les doy el 15% de lo que venden. Luego voy conformando equipos casuales de ingenieros”, contó el emprendedor.
Quiere ir despacio, que se concreten primero las ventas y luego generar trabajo. Hoy el objetivo es afirmarse bien con su producto y después evaluar si es conveniente seguir desarrollándose. “Un barco es como un avión, no puede haber fallas, porque ahí van vidas. Yo soy muy de los resultados, no quiero asumir mayores desarrollos que después no pueda completar”, concluyó.