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Celulares inteligentes, casas inteligentes, e incluso almohadas inteligentes, capaces de adaptarse a quien las usa y hasta recordar su rostro. En este contexto, los emprendedores Pablo Trysker y Gonzalo Barco se propusieron “volver inteligente la publicidad tradicional”.
Trysker y Barco se conocieron en la empresa de publicidad de vía pública CBS, donde se desempeñaban como ejecutivo de cuentas y planificador de medios, respectivamente. Hace dos años lanzaron sinQRtel+uno, una plataforma publicitaria que se basa en el uso de código QR para que los usuarios accedan a contenido dinámico a partir de anuncios en medios tradicionales.

La plataforma puede determinar el lugar y la hora en la que el usuario leyó el código, y ofrecer una promoción en un local cercano, o para consumir en un período de tiempo específico. Además, como el usuario accede a Sinqrtel+uno a través de redes sociales, el sistema puede reconocer su edad, sexo y gustos y ofrecer productos, sorteos o promociones en función a esa información.

“La idea es que el anunciante pueda determinar con quién se está contactando y dar información más eficiente para evitar la publicidad que no sirve”, explicó Barco. Por su parte, para Trysker la plataforma “es una herramienta de marketing poderosa porque permite direccionar la publicidad a quién se quiere, cuándo se quiere, dónde se quiere y desde dónde quiere”.

Aunque la base del sistema es el uso de QR, los usuarios pueden ingresar a los contenidos digitales de la publicidad tradicional a través de direcciones web cortas y desde Wi Fi gratis que la empresa instala en los locales. SinQRtel+uno puede ofrecer todos estos servicios o algunos de ellos dependiendo de las necesidades del cliente,explicó Trysker.
“Para una vidriera lo mejor es un código QR, si tus clientes pasan mucho tiempo en tu local, como en una cafetrería, quizás lo mejor es el Wi Fi, y en la calle aconsejamos una mezcla de acceso por navegador con direcciones cortas y código QR”, dijo Trysker.

El servicio se encuentra en su “primera etapa de comercialización”, aseguró Barco, y agregó que si bien ya tienen ofertas de “clientes grandes” -que prefirió no mencionar en esta nota-, todavía no tienen nada “firmado”.

Mal uso de la herramienta
El código QR se usa muy mal, opinó Barco. “Lo clásico es que lleve a la pagina principal de la marca y eso el consumidor ya lo sabe hacer digitando su navegador sin necesidad de bajar una aplicación”, amplió. Por esta razón, “era importante que hubiera un retorno de algo útil”, explicó el co fundador de SinQRtel+uno.

Para Trysker, el mal uso de la herramienta es lo que está retrasando su desarrollo, ya que los usuarios están acostumbrados a no encontrar algo útil y por lo tanto no leen los códigos.
Los emprendedores también dijeron que “los descuentos del 50% en cualquier período de tiempo son tan malos para la marca, como para el cliente”. En vez de eso, el servicio que ellos ofrecen permite “vehiculizar” a los clientes en aquellos momentos en que sea necesario, ya sea para liberar stock o hacer ventas cuando el local está vacío.

Trysker dijo que si se hace un descuento sin determinar un período de tiempo, el cliente va a ir a la misma hora que lo hace siempre, por lo que “se va a encontrar con un local lleno en el que no pueda ser atendido a tiempo”.


Esto también es nocivo para la marca, explicó el co fundador de SinQRtel+uno, ya que “para poder mantener descuentos tan altos va a tener que bajar la calidad del producto que ofrece”.

Las agencias como aliadas
“No venimos a comer porción de torta del espectro publicitario, sino que venimos a agregar valor con una herramienta nueva que puede optimizar la comunicación de los clientes y el trabajo de las agencias” aseguró Trysker. Como la plataforma trabaja a partir de medios tradicionales, cuyas campañas son desarrolladas por las agencias de publicidad,para Barco, SinQRtel+uno necesita que haya más trabajo para las agencias tradicionales.

Según Trysker, la empresa que fundó junto a Barco, “potencia la inversión en medios tradicionales”. El publicista aseguró que las agencias digitales y tradicionales son un “apoyo” para convencer a los clientes de utilizar su plataforma, ya que “como toda innovación tienen sus resistencias”.

El servicio tiene un costo de $ 2 por usuario que se conecta al servicio y no se cobra la implementación. “En caso de que no conseguir ningún contacto con los clientes, la marca paga cero”, algo que según Trysker, ayudará a que los clientes tengan mayor confianza en la herramienta.

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