El destino de Alfredo resulta increíble. Las responsabilidades obligaban a ganarse la vida como se podía. Se hizo jockey a la fuerza para mantener a la familia. Un buen día la vida le regaló la felicidad del hijo varón. Le puso Giorgian. Claro que el nombre llama la atención. Pero Alfredo quería homenajear al caballo que tantas carreras le había hecho ganar.
De Arrascaeta, ¿compañero de Messi y Neymar?
El club catalán, donde brilla la figura argentina, inició contactos para llevarse al talentoso jugador violeta