La frase prohibida ha sido pronunciada.
La frase prohibida ha sido pronunciada.
El mandatario venezolano Hugo Chávez se ha atrevido, finalmente, a considerar que su enfermedad podría impedirle completar el período presidencial. Tanto el que corre actualmente como el nuevo sexenio para el que fue reelecto y que debería iniciarse el 10 de enero de 2013.
Chávez confesó este sábado, en cadena de radio y televisión, que un nuevo cúmulo de células malignas había aparecido en su cuerpo y, en consecuencia, requería una tercera intervención quirúrgica para continuar luchando contra el cáncer.
Pero más que el anuncio de una recaída, lo que verdaderamente ha hecho impacto en la psiquis colectiva venezolana es que Chávez hable ya de un sucesor en la presidencia: “Si algo ocurriera que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro debe concluir el período. Y espero que lo elijan como presidente de Venezuela. Se los pido de corazón”.
¿Qué alcance tiene esta declaración en boca de Hugo Chávez?
Veamos: En catorce años de gobierno, el mandatario venezolano ha desarrollado una política absolutamente personalista, en donde la revolución bolivariana ha girado mucho más en torno a su persona que a una concepción ideológica. Frases como: “Con Chávez todo, sin Chávez nada”, “Los que quieran patria, vengan con Chávez”, “Con hambre y sin empleo, con Chávez me resteo”, entre otras, son el reflejo de una adoración visceral a su figura. Su equipo ministerial - por extensión - ha recibido algo de cariño, pero nunca el espaldarazo de poder convertirse en el presidente sucesor.
De manera que, si hoy Chávez se atreve a levantarle la mano al canciller Nicolás Maduro como su delfín -incluso llamando a votar por él en un posible proceso electoral- algo muy grave debe estar pasando en el cuerpo del presidente.
Los tres escenarios previstos
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela prevé en su artículo 233, tres situaciones específicas para la falta absoluta del presidente.
Primero que todo, hay que aclarar que la inhabilitación de un mandatario venezolano por razones de salud debe estar certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y aprobada por la Asamblea Nacional.
Sin embargo, en la práctica, desde que se le diagnosticó cáncer al presidente Chávez, en junio de 2011, nunca se ha presentado un informe médico oficial ante el país.
El tipo de cáncer que padece, su localización exacta o la etapa de desarrollo en la que se encuentra son aún un misterio.
Ni siquiera la bancada de diputados opositores ni los líderes como el excandidato presidencial Henrique Capriles han sido suficientemente firmes para exigir un documento como ese que, le guste a Chávez o no, es de interés nacional.
Pero obviando un poco ese detalle, los escenarios previstos en la carta magna venezolana son los siguientes:
Si el presidente Chávez falleciera o se le inhabilitara por enfermedad antes de su toma de posesión, prevista para el 10 de enero de 2013, el mando recaería sobre el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, quien es considerado “el lado militar” del Partido Socialista Unido de Venezuela. Cabello ya fungió como presidente interino por un día, el 13 de abril de 2002, cuando Chávez salió brevemente del gobierno en lo que algunos consideraron un golpe de Estado y otros, un vacío de poder.
Luego de declararse esa falta absoluta, Venezuela tendría que volver a las urnas en un tiempo máximo de 30 días, para elegir a un nuevo presidente.
El segundo escenario sería el siguiente: si el presidente Chávez faltara de manera permanente después de su toma de posesión y durante los primeros cuatro años de mandato, el vicepresidente Nicolás Maduro asumiría las riendas del país. Pero sólo mientras se convoca a un nuevo proceso electoral, igualmente en los 30 días siguientes.
Por último, si Chávez faltara de manera absoluta en los últimos dos años de su período presidencial, Maduro asumiría como presidente encargado hasta completar el tiempo de mandato y las elecciones se celebrarían al término de ese período.
En caso de un nuevo proceso electoral, por el lado del chavismo, el candidato está anunciado: Nicolás Maduro. Y por el lado opositor… ¿quién se enfrentaría al delfín de Chávez? ¿Repetiría Henrique Capriles? ¿Habría un nuevo liderazgo que no tenga sobre los hombros una derrota electoral como ya la tuvo Capriles en octubre?
Todo está por verse.
¿Y quién es Nicolás Maduro?
Muchos afirman que es el hombre con más suerte en toda Venezuela. Podría ser presidente sin haberse preparado realmente para el cargo ni haberse sometido a la odisea de ser electo en las urnas.
Pero más allá de los laberintos políticos que pudieran favorecerle, el curriculum vitae de Nicolás Maduro nace de su trabajo como chofer de autobús en el sistema Metro de Caracas, donde llegó a ser dirigente sindical.
Este origen humilde y sin preparación académica le ha valido una lluvia de críticas por parte de la oposición. Durante mucho tiempo, Maduro ha llevado el mote burlesco de “CONDUCTOR de las relaciones exteriores de Venezuela”, haciendo referencia a su pasado como chofer y a su poca experiencia en asuntos diplomáticos.
En el año 2000 fue elegido diputado, representando al partido Movimiento Quinta República – liderado por Hugo Chávez – y seis años más tarde, sería nombrado presidente del congreso.
A nivel familiar, Maduro está casado con otra figura política importante: Cilia Flores, diez años mayor que él, primera mujer en ocupar el cargo de presidenta de la Asamblea Nacional de Venezuela durante los años 2006-2011, y actualmente Procuradora General de la República.
En cuanto a creencias religiosas, Maduro y su señora se confiesan fieles devotos de Sai Baba, líder espiritual de la India, llegando incluso a visitarle personalmente en el año 2005.
Nicolás Maduro, de 49 años, es percibido como un hombre moderado, tranquilo, legítimo creyente de una ideología de izquierda, pero que ha sabido mantenerse fuera de radicalismos. Tiene también la ventaja de haber llevado su gestión hacia el exterior de Venezuela, manteniéndose limpio de problemas internos como inseguridad, cortes de electricidad o desempleo.
Su fidelidad incondicional al presidente y la bendición de los hermanos Raúl y Fidel Castro, completan el perfil del heredero de Hugo Chávez.
Solidaridad vs. Incredulidad
Como se pudiera esperar en un país tan radicalmente dividido como Venezuela, la noticia de una recaída del presidente Chávez y su posible falta absoluta es recibida con mensajes solidarios o con una total incredulidad y rechazo.
Este domingo, cientos de personas fueron convocadas por el gobierno nacional a las plazas de diferentes ciudades de Venezuela, para manifestar su apoyo al presidente. “Tranquilo, comandante, usted tiene la fuerza para vivir cien años” dice Antonio ante las cámaras de televisión. “Yo estoy segura de que usted se va a recuperar, mi presidente. Hasta la victoria siempre” dice Yolanda vistiendo una remera que lleva los ojos de Chávez.
Mientras tanto, en twitter, los detractores del presidente venezolano crearon sin piedad el hashtag #RIPChavez para criticar las veces que ha dicho en público -y muy especialmente en campaña electoral– que padecía un cáncer muy agresivo, sólo para afirmar más tarde que estaba completamente curado y que podía hacerse cargo de Venezuela por 50 años más.
Muchos declaran que no le creen ni una sola palabra sobre su enfermedad: “Ese nunca tuvo cáncer. Siempre ha sido show político. Lo creeré cuando lo vea en el ataúd” dice María Luisa en plena calle. “¿Y tú crees que está dando esa declaración a una semana de las elecciones regionales por nada? Lo que quiere es que la gente se apiade y vote por sus candidatos” asegura Raúl con cara de hastío.
Y sí, las elecciones para gobernadores de estado se realizarán el próximo 16 de diciembre. Un caldo interesante para soltar una noticia tan importante como la de la posible falta del presidente.
Sin embargo, es muy difícil creer que Chávez ponga en duda su propia capacidad de llevar las riendas de Venezuela por un puñado de votos adicionales cuando, en realidad, sigue siendo muy fuerte políticamente. Es muy difícil creer que Chávez haya renunciado a protagonizar la reciente Cumbre de Mercosur en Brasilia y a ser la vedette del continente -como tanto le gusta- por una elección regional. Sólo una enfermedad grave lo impediría.
Por ahora, el reto de Hugo Chávez es llegar, al menos, a ponerse el vestido de gala para inaugurar su próximo período presidencial el día 10 de enero.
Pero no hay garantía. Todo es posible.