Hagamos un poco de historia: Doom apareció en 1993 y se consagró rápidamente entre los primeros First Person Shooter como uno de los mejores por su combinación de adictiva jugabilidad, temática atractiva (aunque no exenta de polémica) y altos niveles de violencia. El título se transformó en uno de esos juegos míticos que todo gamer debería haber jugado al menos en una ocasión. Apenas un año después apareció el igualmente exitoso Doom 2 –que se continuaría con distintas versiones para diferentes plataformas– para entrar luego en cierto letargo del que Doom 3 (2004) no lo lograría sacar del todo. Ahora, 12 años después llega Doom 2016, un reinicio de la saga con elementos esenciales de la primera entrega.
De regreso a las puertas del infierno
La franquicia resurge 12 años después con todo lo que querían sus fanáticos: violencia, velocidad, armas y heavy metal