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Blur ha sabido hacer tronar lugares como el Hyde Park de Londres y más recientemente, Ciudad del Rock en Buenos Aires. De la misma manera y tal vez para un décimo de la gente que los fue a ver en esos lugares, la banda se hizo sonar en el Teatro de Verano con la solidez de una enorme seguidilla de hits que no hicieron más que escalar en intensidad. Si desde el comienzo con Girls and Boys el teatro ya cantaba, con el final de Song 2 los bancos de cemento temblaron por el pogo y los gritos apagaban la voz de Damon Albarn, que se transformó en un susurro apenas perceptible.

Para varios fans la jornada comenzó temprano, tratando de cazar a sus ídolos en la puerta del hotel Radisson. Para otros, empezó alrededor de las 19, cuando la mayoría del público arribó al Teatro y comenzó a llenar las gradas. Sobre las 20 comenzó su show Sonia, que durante media hora presentó los temas de su primer disco, Entre fantasmas.

Pasadas las 22 y ante un Teatro de Verano casi lleno, los ingleses siguieron estrictamente el setlist que vienen interpretando a lo largo de su gira latinoamericana, a excepción del tributo a Lou Reed en forma de cover en Satellite of Love.

Luego del baile contagioso de Girls and Boys siguieron dos de los más antiguos temas de la banda: el single de 1992 Popscene y There’s No Other Way, del disco Leisure (1991).

La distorsión se desató con Beetlebum, pero la intensidad de este tema descendió abruptamente con la genial balada Out of Time. Luego de Trimm Trabb y Caramel fue que la sucesión imparable de éxitos se precipitó hasta llegar a un primer pico con Parklife, en compañía del actor Phil Daniels, narrador original de la canción.

El guitarrista Graham Coxon fue el responsable de comenzar la subida con el coreado Coffee and TV, que motivó un final interpretado casi únicamente por el público. En la misma línea siguió Tender, otro gran tema que se prestó para los coros, mientras que Country House hizo temblar los primeros bancos.

Ya para entonces, Damon Albarn dejó demostrado que es más un frontman que arenga a las masas que un demagogo. Sus intervenciones fueron escasas: solo unos muy esporádicos “gracias” o “muchas gracias” en español. Sin embargo, motivó a las primeras filas tirándoles botellas de agua y vocalizando un “I can’t hear you” (“no puedo oírlos”) cada vez que el público cantaba sus canciones.

Luego de un brevísimo corte y la interpretación de su más reciente tema, Under The Westway y For Tomorrow, su épico The Universal y el pogo masivo de Song 2 dieron el broche final perfecto a una noche que invitó a celebrar en un show corto pero intenso, la carrera de una banda que supo marcar la cancha saliendo del molde del britpop y apostar directamente al pop bien hecho.

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