Osama bin Laden le perdió el miedo a Estados Unidos y así le fue. Todavía quedan los economistas, que le han perdido el miedo al dólar”, dijo en medio de una conversación informal un médico uruguayo que dirige un próspero centro de salud. Su razonamiento, afincado en una intuición alimentada con noticias y una vasta cultura general, surgió en medio de una diatriba –un poco en broma y otro poco en serio– contra los pronósticos de los gurúes de la economía.

Es cierto que en los mercados se le ha perdido respeto al dólar, candidato preferido para las operaciones de carry trade, que consisten en pedir prestado a interés bajo y colocar sin riesgo en otra moneda a tasa más alta.

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La pérdida de valor del billete verde está vinculada a la recesión en Estados Unidos, su nivel de endeudamiento cercano a 90% del PBI y, fundamentalmente, a una tasa de interés próxima a cero. El último factor promueve la fuga de inversores a países emergentes en busca de rentabilidad, lo cual deteriora el tipo de cambio y genera inflación en países como Uruguay. También provoca el boom de las materias primas, cuyos precios se miden en dólares, y explica el auge de la plata y el oro utilizados por los inversores como refugio de valor. Con Estados Unidos convaleciente, Europa afectada en una crisis de deuda y el mundo árabe convulsionado, el escenario económico mundial está caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre.

El pánico está a la orden del día. El anuncio el jueves de que el Banco Central Europeo postergará el aumento de la tasa provocó un aumento del dólar de 2% en un solo día, con el consiguiente desplome del petróleo, los metales preciosos y otros commodities. Claro que el lunes todos volvían a recuperar terreno. Al parecer los mercados están esperando, aunque lejos en el horizonte, una resurrección del dólar en el mundo. ¿Será a fin de año o en el primer trimestre de 2012? Los analistas olfatean en el aire en busca de señales premonitorias. Están atentos a que crezca la inflación en EEUU aunque en junio se termine el programa extraordinario de estímulos. También esperan que el mercado inmobiliario rebote contra un fondo esquivo, una mejora en el empleo y un acuerdo político para mejorar el déficit a largo plazo. Esas serán señales que permitirán una recuperación del dólar, algo que marcará un cambio de dirección de los flujos de capital de los países emergentes hacia Estados Unidos.

Por ahora no hay nada de eso y, ante todo, conviene esperar el disparo de largada para zambullirse sin temores en busca de la ola.

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