Desde Rusia y a los tiros
"Un buen día para morir" es la quinta secuela de Duro de matar, con Bruce Willis en el rol de John McClane
Pobre John McClane. El detective neoyorquino encarnado por Bruce Willis no puede disfrutar de nada en paz. Es perseguido por los terroristas a donde sea que vaya. Primero fue el histórico alemán Hans Gruber en Duro de matar, de 1989, y desde entonces en tres ocasiones más McClane volvió para demostrar que no va a irse de este planeta fácilmente. Un buen día para morir es la quinta entrega de la exitosa saga de acción, la responsable de catapultar a
Willis a la fama mundial.
Este quinto episodio encuentra a McClane en Rusia, un país en que el policía se encuentra fuera de contexto por completo. Viaja allí a liberar a su hijo preso (Jai Courtney, Varro en la serie Spartacus: Blood and Sand), sin saber que este es un agente de la CIA entrenado y suelto allí en una misión. Cuando ambos quedan envueltos en la trama de una organización terrorista, McClane deberá formar un equipo con él para sobrevivir en el hostil gigante euroasiático.
Dirigida por John Moore (La profecía, Max Payne) con guión de Skip Woods (X-men orígenes: Wolverine, Brigada A: Los magníficos), la idea que impulsó Un buen día para morir era sacar a John McClane de su zona de confort y empujarlo a un lugar en que tuviera que esforzarse al máximo. Según sus realizadores, Rusia era el lugar perfecto para situar la película. Si bien suena como un concepto salido de la hace ya bastante tiempo terminada Guerra Fría, es cierto que McClane no había salido aún de su país natal.
Puede argumentarse que el uso del hijo de McClane es un intento por extender la saga más allá de la vida útil de su protagonista, para que Bruce Willis le pase la posta a Jai Courtney y que continúe con su legado en próximas películas.
Un buen día para morir deberá cumplir la difícil tarea de lograr que la saga continúe por el buen camino que marcó Duro de matar 4.0 en 2007, luego del descenso en calidad que había supuesto la tercera película, La venganza, de 1995. Si bien no alcanzó las alturas establecidas por la primera entrega (considerada una de las mejores películas de acción de la historia), 4.0 volvió a llevar a la franquicia a la senda del éxito.
Con un tráiler cargado de acción, explosiones y un salto desde un edificio sin paracaídas, sumado a referencias al pasado de la franquicia (hace una aparición “Yippee-ki-yay”, la frase clásica de McClane), lo que Un buen día para morir promete es un buen rato de entretenimiento. Si termina siendo una bisagra hacia una futura saga con Courtney de protagonista o si podrá sostenerse por sí misma es algo que queda por verse. Por lo pronto se puede festejar el regreso del icónico John McClane a la pantalla grande.