Irán juró "vengar severamente" la muerte de uno des sus principales comandantes, de 62 años, muerto con su lugarteniente iraquí y otras ocho personas en un ataque estadounidense con dron el viernes, cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.
Irán juró "vengar severamente" la muerte de uno des sus principales comandantes, de 62 años, muerto con su lugarteniente iraquí y otras ocho personas en un ataque estadounidense con dron el viernes, cerca del aeropuerto internacional de Bagdad.
Una inmensa multitud inundó las calles de Teherán este lunes para rendir homenaje al general Qasem Soleimani, el comandante más admirado de Irán.
Enarbolando imágenes de su héroe, la muchedumbre se congregó en la universidad de Teherán donde el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, rezó por el fallecido general, constataron periodistas de la AFP.
Soleimani, arquitecto de la política expansionista iraní en Oriente Medio como jefe de la fuerza Al Quds de los Guardianes de la Revolución.
"Fue un héroe. Venció al Dáesh (acrónimo árabe del grupo Estado Islámico) en Irak y Siria", declaró a la AFP una joven. "Lo que ha hecho Estados Unidos es un crimen", expresó esta mujer que dijo llamarse Mohammadi.
"Estoy aquí para llorar su martirio. Tiene que haber una respuesta pero no queremos guerra. Nadie quiere una guerra", aseguró.
Visiblemente conmocionado, el guía supremo, ayatolá Alí Jamenei, que prometió el viernes "venganza severa", pronunció una corta oración en árabe ante los féretros de Soleimani, del iraquí Abú Mehdi al Muhandis, número dos del Hashd al Shaabi (paramilitares iraquíes proiraníes) y cuatro iraníes muertos en el ataque.
Luego, el camión que transportaba los ataudés se abrió paso con dificultad entre la multitud, en dirección a la plaza Azadi ("Libertad"). Le tomó seis horas llegar ahí.
Varios Guardianes de la Revolución que iban en el camión que encabezó el cortejo lanzaron a las masas camisas y otras prendas que habían frotado con los ataúdes, para que brindaran la protección de los "mártires" a quien las lleve.
Según la televisión pública, millones de personas participaron en la ceremonia en Teherán.
Debido a la cantidad de gente, muchos iraníes no pudieron salir de las estaciones de metro, según la agencia de prensa ISNA.
Mucha gente estaba bloqueada en las calles adyacentes en torno a la avenida Enghelab (Revolución), el principal itinerario de la procesión.
En una calle, un niño se encarama a un árbol para ver si la calle es accesible. Mientras, aprovecha para gritar "Muerte a Estados Unidos", coreado por otros.
"Muerte a los infieles" y "Muerte a los Al Saúd", la familia reinante en Arabia Saudí, país rival de Irán y aliado de Estados Unidos, eran otros de los eslóganes que clamaban los iraníes.
Un grupo de adolescentes lleva una pancarta en la que está escrito: "El zapato de Haj Qasem (Soleimani) vale más que la cabeza de Trump".
Otras personas en duelo reclaman que se expulse a las fuerzas estadounidenses. "Nuestra respuesta debe ser devastadora", dice el hombre de negocios de 61 años que se presenta como Afkhami.
"Tenemos que atacar cualquier base estadounidense en la región. Tenemos que atacar todo lo que esté al alcance de nuestros misiles", asegura.
"Expulsar a los estadounidenses (de Irak) no basta", sentencia.
Desde el asesinato del carismático militar, el mundo teme una escalada de tensión en Oriente Medio.
Aunque la comunidad internacional ha hecho numerosos llamados a la "desescalada", la "prudencia" o la "moderación", el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece hacer oídos sordos.
El domingo por la noche, el mandatario reiteró que si Irán "hace algo, habrá grandes represalias".
Trump amenazó además con imponer sanciones "muy fuertes" contra Irak, después de que el Parlamento iraquí votara una resolución pidiendo la retirada de las tropas estadounidenses prsentes en su territorio. Irán en cambio se congratuló por la decisión de los diputados.
El jefe de la diplomacia alemana, Heiko Mass, aseguró que las amenazas de Trump "no son de gran ayuda".
El domingo por la noche, como la víspera, varios cohetes cayeron cerca de la embajada estadounidense en la ultraprotegida Zona Verde de Bagdad, sin causar víctimas, según testigos.
En este convulso contexto, Irán anunció el domingo una nueva reducción de sus compromisos contenidos en el acuerdo de 2015 sobre su programa nuclear, en respuesta a la retirada unilateral de Estados Unidos en mayo de 2018 del pacto y al restablecimiento de las sanciones económicas contra Teherán.
Irán precisó que se desliga de cualquier límite "al número de sus centrifugadoras" de uranio. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, aseguró este lunes que "lamenta profundamente" el anuncio.
Mientras tanto, los precios del petróleo siguen subiendo y se estremecen las bolsas mundiales. El oro, un valor refugio en periodos de incertidumbre, alcanzó este lunes su precio más alto desde mediados de 2013.
Fuente. AFP