Por Leigh Miller Villegas
Por Leigh Miller Villegas
La conferencia sobre cambio climático más reciente de las Naciones Unidas, “ ”, celebrada en Glasgow, Escocia, entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre fue histórica porque incluyó un que compromete a cerca de 200 países participantes a:
Unas 100 naciones participantes también acordaron , mientras que India se comprometió a alcanzar emisiones netas cero para 2070. Los dos países más contaminantes del mundo, China y Estados Unidos, acordaron cooperar para reducir las emisiones de carbono durante la próxima década, y establecieron reglas para regular los mercados de carbono.
La COP26 fue también el internacional en nombrar a los como una de las principales causas de las emisiones de gases de efecto invernadero y en tratar de eliminar gradualmente el uso del carbón (aunque esta promesa se vio debilitada en la última hora porque India acordó modificar la declaración por una menos ambiciosa).
Pero a pesar de sus logros, la COP26 por no ser suficiente. La cumbre no cimentó un para limitar el calentamiento global a 1,5 grados, sino que pidió a las naciones que aumenten sus promesas para la reunión del próximo año. Hace falta resaltar que con las promesas actuales de emisiones se estima que darían lugar a 2,4° C de calentamiento, y las emisiones aumentarían en un 14% para 2030. Los países deberían reducir sus niveles de emisiones de CO2 de 2010 en un 45% para 2030 para alcanzar la meta de 1,5 grados.
Las promesas hechas por los países participantes en el Pacto Climático de Glasgow de la COP26 también son voluntarias, , por lo que existen algunas dudas sobre si las naciones cumplirán sus promesas. Hace más de 10 años, los países ricos reunidos en la conferencia climática de la ONU en Copenhague prometieron $ 100 mil millones para ayudar a los países más pobres a lidiar con los efectos del cambio climático, pero este compromiso nunca se materializó. En la COP26, renovaron su de cumplir este compromiso para 2023.
La COP26 destacó las marcadas divisiones entre países ricos y pobres, ya que muchos países de menores ingresos todavía dependen de la energía a carbón, mientras que los países más desarrollados, que son responsables de la mayor parte de las emisiones de carbono, están presionando por una transición hacia combustibles más limpios. Si bien los países de menores ingresos son responsables de una pequeña parte de las emisiones globales, a menudo son por el cambio climático. La versión final del pacto de Glasgow no compromete fondos para compensar a los países de ingresos medios y bajos por la carga financiera que ya están soportando por los impactos negativos del cambio climático. Tampoco define adecuadamente cómo los países deben la responsabilidad de reducir las emisiones.
Entonces, a pesar de las deficiencias, ¿qué hemos aprendido de la COP26? ¿Qué podemos hacer en Uruguay para contribuir al objetivo de controlar las emisiones de carbono?
Desde nuestra perspectiva en ReAcción, la COP26 nos enseñó tres lecciones principales:
1) Líderes mundiales no han logrado acuerdos que permitan fijar pasos claros para que los países deberían tomar para reducir sus emisiones de carbono
2) Algunos países pueden y están haciendo más que otros, pero lo que hacemos colectivamente todavía no es suficiente.
3) Las personas, no solo los países, deben cambiar sus hábitos para contribuir a mitigar las emisiones de carbono y a avanzar en la lucha por salvarnos y salvar el planeta.
Uruguay ha sido un líder en el trabajo hacia las emisiones netas cero y la reducción de su huella de carbono. Desde la captura de metano hasta la silvicultura sostenible y la generación de electricidad con biomasa, los están proporcionando alternativas más sostenibles a la producción y el uso de energía. El compromiso de Uruguay con la sirve como modelo a seguir para nuestra región, y nuestros en sostenibilidad son loables.
Sabemos, sin embargo, que el trabajo a escalas más pequeñas tiene mucho impacto. A través de nuestro trabajo con las personas y las comunidades locales, reafirmamos a diario que somos usted, yo y cada persona que vive en este país, quienes debemos cambiar y tomar las medidas necesarias para hacer una diferencia colectiva.
Como hemos escrito , las personas pueden hacer mucho para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y cambiar nuestra sociedad hacia una economía más circular, al tomar decisiones sostenibles en nuestros hábitos de compra y reducir el desperdicio a través del uso responsable de los recursos.
Movernos de manera sostenible. La movilidad es un área clave en la que las decisiones individuales pueden tener un gran impacto para reducir las emisiones de carbono. En Uruguay, el sector transporte representa el 64% de las emisiones de CO2 dentro del sector energía (Balance Energético Nacional, 2017). La movilidad sostenible promueve la jerarquización del peatón y el ciclista por encima del transporte motorizado. También se estimula la utilización del transporte público colectivo, en lugar del uso particular del automóvil. Este nuevo concepto de movilidad implica una revisión del concepto tradicional del transporte, a pesar que esta transformación necesita de diferentes intervenciones desde el ámbito público, todas las personas podemos contribuir al cambio adaptando nuestras prácticas individuales.
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Estas consideraciones simples y cotidianas realmente pueden sumarse para marcar la diferencia hacia un Uruguay con emisiones netas cero que contribuya a los objetivos mundiales de cambio climático y que sea un lugar más sostenible para vivir.
para más ideas sobre cómo podés tomar mejores decisiones que, en conjunto, contribuyan a ayudar a Uruguay a lograr sus objetivos para la próxima reunión de la COP en 2022, y decisiones que creen un planeta más saludable para todas las personas.
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