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Hacia una economía circular: ¿cómo seguimos?

La economía circular, sus desafíos y sus ventajas

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02 de marzo de 2021 a las 09:00

Por Leigh Miller

Los temas de “reducir, reutilizar y reciclar” resuenan en Uruguay, y los uruguayos son cada vez más conscientes de su impacto en el ambiente. En una reciente encuesta realizada por Naciones Unidas para su 75 aniversario, el 74% de las personas encuestadas declaró que lo que más afectará su futuro de las tendencias globales es el cambio climático y las cuestiones del ambiente.

(Para ver el informe (hacé click aquí)

(link) https://uruguay.un.org/sites/default/files/2020-12/Relatoria-UN75-web-final_0.pdf

Pero, ¿cómo convertimos la conciencia en acción? Si convencemos a las personas de que reducir, reutilizar y reciclar es beneficioso? ¿Les estamos proporcionando la educación y los medios para hacerlo? ¿Contamos con sistemas que garanticen que nuestros esfuerzos marquen la diferencia?

Estas son preguntas que tendremos que responder si queremos tener éxito en la creación de una “economía circular” que utilice los recursos de manera inteligente y, al mismo tiempo, satisfaga las necesidades de nuestra ciudadanía.

¿Qué es una economía circular?

Una "economía circular" es aquella en la que las estructuras y los procesos están diseñados para producir un mínimo de contaminación desde el principio, los productos y materiales se mantienen en uso en lugar de desecharse, y los sistemas naturales se regeneran mediante la utilización cuidadosa de los recursos.

Europa es líder mundial en este concepto; la Comisión Europea adoptó un Plan de Acción de Economía Circular que exige reciclar el 75 por ciento de los residuos de envases para 2030, reciclar el 65 por ciento de todos los residuos municipales para 2030 y reducir la cantidad de residuos enviados a los vertederos a un máximo del 10 por ciento.

Si una de las economías más grandes del mundo puede coordinar sus dispares estados miembros para crear una economía circular que funcione, seguramente Uruguay también puede hacerlo.

De hecho, tenemos una base sólida. Desde 2019, Uruguay cuenta con un Plan de Acción para avanzar hacia una Economía Circular que incluye múltiples proyectos de agencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales orientados a mejorar el uso sostenible de los recursos de nuestro país a nivel macro.

Qué tan bien funcionen estos planes para mejorar nuestro ambiente y nuestros medios de vida depende de qué tan bien las personas en Uruguay aprendamos a apoyar una economía circular a través de nuestros hábitos diarios.

Cada uruguayo y cada uruguaya tiene que empezar a "pensar circular".

Ventajas de la ‘circularidad’

El exceso de desperdicios que hoy enfrentamos tiene que ver con el modelo “lineal” (extraer, usar, tirar). Si empezamos a pensar en cómo las personas pueden tener acceso a materiales o productos de uso sin consumirlos y tirarlos podemos comenzar a cerrar el círculo evitando producir residuos en exceso.

Un modelo circular es aquel que no solo se basa en materiales y energías  renovables, sino que también permite a las personas usar artículos por períodos más largos y reciclarlos (porque fueron diseñados para serlo) cuando ya no cumplen su función, reduciendo así los residuos que finalmente terminarían en nuestros vertederos y océanos.

Piense en el concepto de teléfonos móviles, por ejemplo. Las empresas de telecomunicaciones ofrecen a los clientes el modelo más nuevo si continúan suscribiéndose a un plan de datos, pero deben devolver su teléfono anterior. A esos teléfonos más antiguos, se le actualizan las partes (cámara, memoria, etc.),y vuelven al mercado (asegurando garantías, repuestos, etc).. Por lo tanto, esos materiales no se van a desperdiciar, están recirculando, mientras que el cliente original todavía se beneficia de la última tecnología disponible.

¿Por qué no hacemos esto con todos los productos que son teóricamente reutilizables, reparables o en última instancia reciclables? La respuesta es principalmente: nuestros (malos) hábitos.

Desafíos

Nuestras playas y ciudades están llenas de basura que podría reciclarse, incluidas botellas de plástico, latas y más. (1) Sin embargo, si no hay estaciones de reciclaje disponibles y las personas no están educadas sobre el reciclaje, continuarán arrojando sus residuos en lugares incorrectos, llegando así a la playa, al océano o ríos y a la basura que va a los vertederos. Los desafíos son a nivel de las personas y también de las empresas. Muchas industrias en Uruguay producen residuos que simplemente se desechan. El sector de la construcción, por ejemplo, que comprende casi el 10% del PIB Nacional del país y emplea al 8% de la población, consume un alto porcentaje de los recursos locales. El Relleno Sanitario Felipe Cardoso en Montevideo recibe 2.200 toneladas de residuos al día. Un tercio de esos residuos son residuos de obras civiles (ROC), algunos de los cuales podrían reutilizarse para otros usos. Sin embargo, aún es incipiente  un sistema para recolectar estos residuos y fomentar emprendimientos que podrían reutilizarlos. Otro 30% de esta “basura” que va al relleno sanitario se podría recuperar si las personas clasificaran en casa. Pero solamente 3% se recicla. El problema es que la gente no sabe cómo reciclar o cuales materiales son reciclables. Se debe enseñar a las personas cómo reducir, reutilizar y reciclar, y se les debe dar los medios para hacerlo.

¿Dónde empezamos?

Desafortunadamente, normalmente no basta con dar a conocer los beneficios para el ambiente y la sociedad de reducir los residuos y reutilizar y reciclar los materiales. Las personas también deben tener formas fáciles de participar de estas acciones.

Reutilizar artículos, ya sean reacondicionados, reparados o de materia prima reciclada, debe ser más fácil, más económico y satisfactorio de inmediato.

Lo mismo ocurre con el reciclaje de materiales: las personas deben tener la capacidad de elegir productos sostenibles y luego reciclarlos de manera adecuada.

Si podemos hacer que estas actividades sean accesibles y simples, podemos difundir una mentalidad “circular” entre el público en general y hacer que la práctica sea más generalizada y automática.

Sin embargo, para lograr una verdadera economía circular, debe haber un buen sentido comercial.

Vender circular

Los productos fabricados con materiales reutilizados o reciclados deben tener un mercado de consumidores que quieran adquirirlos. Crear ese mercado depende de hacer deseables esos artículos.

El concepto de ropa reciclada o reutilizada, por ejemplo, se ha convertido en un fenómeno global en parte gracias a su promoción por parte de grandes marcas de “fast fashion” que llevan adelante estas estrategias para compensar su modelo de negocio. Las celebridades han lucido ropa reciclada y han aumentado su atractivo entre los consumidores, potenciando una tendencia que hasta el momento estaba en manos de las pequeñas empresas y marcas locales de moda “consciente”.

En Uruguay, debemos pensar en formas de hacer que los materiales reutilizados y reciclados, desde nuestras casas hasta nuestra ropa y nuestros artículos de uso diario, estén de moda y sean deseables.

¿Y si damos un paso más? Podemos comprar productos de China, pero si reciclamos esos artículos para revenderlos en Uruguay y los mantenemos circulando en nuestros mercados locales, creamos una economía circular que es más sostenible.

Más aún, ¿por qué no diseñar y producir nuestros propios productos y servicios sostenibles y reutilizables aquí mismo íntegramente en Uruguay?

Diseñar circular

Una vez que creamos un mercado para los artículos reutilizados y reciclados, también debemos asegurarnos de que los nuevos productos estén diseñados desde el principio para reducir el desperdicio.

Afortunadamente, nos encontramos en una coyuntura en la que convergen la tecnología y la circularidad. Tenemos el talento en nuestras universidades y laboratorios para construir tecnologías que, desde sus inicios, sean reconstituyentes y regenerativas.

Si las bolsas de la compra están hechas de materiales sostenibles, por ejemplo, son mejores para el ambiente que las de plásticos tradicionales de un solo uso. Sin embargo, si esas bolsas están diseñadas para usarse más de una vez en lugar de reciclarse, son aún más sostenibles.

¿Cómo fomentamos aún más el diseño sostenible? Los consumidores deben exigirlo.

Pensamiento circular

Los consumidores deben estar capacitados para preferir artículos diseñados de manera sostenible. Pero también deben acostumbrarse a usar artículos, alquilarlos como servicio, en lugar de poseerlos y consumirlos.

Por ejemplo, en las ciudades más grandes de todo el mundo, el concepto de alquilar un automóvil eléctrico según sea necesario, en lugar de que cada persona sea dueña de su propio vehículo, se está volviendo común. Las personas alquilan un automóvil sólo cuando lo necesitan para viajes más largos y, de lo contrario, utilizan el transporte público, lo que reduce la contaminación y el consumo de recursos.

Debemos alcanzar este cambio cultural para detectar oportunidades para la creación de sistemas circulares de producción, consumo y reutilización en Uruguay.

¿Cómo fomentamos una mentalidad circular entre todos los uruguayos? Con el ejemplo y con ACCIÓN.

 ¿Qué hacemos hoy?

En Uruguay, ¿cómo podemos canalizar nuestra energía y creatividad de formas tangibles para crear sistemas que desvinculen el crecimiento económico de la explotación de los recursos?

Desde ReAcción, como agencia consultora de ingeniería, comunicación y diseño ambiental, nos unimos con otras organizaciones de ideas afines para impulsar el desarrollo de una economía circular en nuestro país.

Algunos proyectos de ReAcción que ya están marcando la diferencia incluyen:

* Educar, recuperar, clasificar para una Economia Circular:  (@estacionreaccion) Estación ReAcción se configura como una Red de estaciones para el reciclaje y solución integrada de los diferentes planes de residuos en Uruguay. Un espacio que recupera materiales, recibe y dialoga con sus usuarios mientras compone un laboratorio de indicadores, medición y registro de los más variados residuos: plásticos, papel y cartón, metales, vidrio, incluso electrónicos, textiles, medicamentos vencidos, pilas y lámparas.

Su primera estación está ubicada en la plaza abierta del Espacio de Arte Contemporáneo (EAC) en Miguelete 1828 entre Arenal Grande y República, y reabre en este 2021 a partir del 17 de febrero de martes a sábados de 13:30 a 17:30 hs.

* Reciclar residuos de construcción y arquitectura: Para abordar el problema de los residuos de la construcción y la arquitectura en Uruguay, ReAcción creó el proyecto #PensarCircular. El grupo instaló un espacio en Montevideo donde las organizaciones exhibieron sus creaciones hechas con materiales de construcción reutilizados o materiales a partir de material reciclado, desde arenas o piezas hechas con vidrio reciclado, aislantes hechos a partir de papel reciclado y pisos hechos con neumáticos o escombros reciclados. Hoy su solución Estación Roc se está preparando para cambiar el sistema de gestión en la construcción. Con el apoyo del programa Impactá Montevideo y fuertes alianzas dentro del sector podemos esperar repercusiones interesantes este año.

* Aumentar el reciclaje: Para abordar el problema de los residuos potencialmente reciclables que se arrojan a las playas y al océano como basura, ReAcción participó de la instalación de 11 estaciones de reciclaje en las playas de Canelones, donde los visitantes y residentes podían arrojar fácilmente su basura reciclable. Cada estación, hecha de materiales reciclados, mostraba instrucciones simples sobre qué tipos de residuos eran reciclables y en qué contenedor colocarlos. Con el impulso de Cempre Uruguay y el Gobierno de Canelones, el proyecto ayudó a recuperar el 30% de los materiales reciclables de las playas del departamento.

* Apoyar el reciclaje en casa: Con la ayuda de El Observador, Myrbox y Montevideo Ambiente, ReAcción inició un programa de reciclaje doméstico llamado Mi Primer Reciclador. Los participantes en Montevideo recibieron un contenedor de cartón gratis junto con su entrega de periódicos que podrían usarse para recolectar reciclables de vidrio, plásticos, metales y papel. La caja incluía instrucciones simples sobre qué artículos reciclar, enseñando a las personas a formar el hábito de separar sus materiales reciclables de la basura. Unas 12.000 viviendas comenzaron a clasificar para reciclar a través de este esfuerzo.

* Reducir desperdicios: Para reducir el desperdicio de la operación de su bar, Amadeo Bar Montevideo inició un programa con ReAcción llamado Tragos Sin Desperdicios. Tomaron los 40 kilogramos de restos de naranja, 20 kg de restos de limón y 1 kg de restos de café que se descartaban todos los días y los convirtieron en tres nuevas bebidas. La campaña recuperó 22.000 kilos de residuos de frutas y café.

Estos casos de inspiración son solo algunos de los que están ocurriendo en Uruguay, en los que ReAcción ha estado directamente vinculada, posibles gracias a la coordinación y apuesta a alianzas para seguir fomentando la Economía Circular en Uruguay. Con más participación, podemos crear una economía circular viable que reduzca el desperdicio, haga que nuestra economía sea más sostenible en el tiempo y realmente funcione para el bien de nuestros residentes y nuestro entorno natural.

¿Qué haremos?

Cada uno, cada una de nosotros es la solución. Podemos individualmente y desde nuestros lugares en las organizaciones  formar parte de nuestra economía circular. ¿Cómo podrías participar?  ¿y tu empresa?  ¿ya lo estás haciendo?

Escribinos o dejanos tu comentario con tu mejor idea para cambiar un proceso económico lineal en uno circular en tu comunidad. Nos gustaría poder contar sobre las mejores ideas en este blog de El Observador.

¡Quizás tu idea sea la próxima para contar!

Los residuos de playa están compuestos en gran parte por plásticos de un solo uso. La primera estrategia sería eliminarlos o sustituirlos, luego tener mejores sistemas de gestión para que no se escapen y lleguen a los océanos, en tercer lugar estaría la estrategia de reciclaje.

(1) Los residuos de playa están compuestos en gran parte por plásticos de un solo uso. La primera estrategia sería eliminarlos o sustituirlos, luego tener mejores sistemas de gestión para que no se escapen y lleguen a los océanos, en tercer lugar estaría la estrategia de reciclaje.

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