El Vaticano informó ayer de la detención de dos personas por haber presuntamente divulgado material secreto, un caso considerado una reedición del conocido como "Vatileaks".

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El Vaticano señaló que las investigaciones sobre la "sustracción y divulgación de noticias y documentos reservados" se han desarrollado durante "algunos meses" y que el pasado fin de semana fueron interrogadas dos personas por estos hechos.

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Se trata del sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda y la seglar italiana Francesca Chaouqui, que en el pasado ejercieron respectivamente como secretario y miembro de la extinta Comisión investigadora de los organismos económicos y administrativos de la Santa Sede (Cosea). La comisión fue creada en 2013 por Francisco y disuelta antes del año.

Ambos quedaron detenidos tras el interrogatorio y ayer el promotor de justicia (fiscal vaticano) Gian Piero Milano y su adjunto Roberto Zannotti convalidaron la detención del español y levantaron la medida preventiva y pusieron en libertad a Chaouqui, de 32 años.

Por el contrario, Vallejo Balda permanece bajo prisión preventiva y su situación dependerá, según se especifica en el comunicado, del análisis de la Fiscalía vaticana.

El español, nacido en 1961 en Villamediana de Iregua (La Rioja), es licenciado en Teología Espiritual y doctor en Teología y está especializado en asuntos económicos.

Vallejo es miembro de una asociación "intrínsecamente unida al Opus Dei", la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, aunque no cuenta con el derecho de intervenir en nombre de la Obra "en el ministerio pastoral ni en los trabajos que los socios desarrollan en sus diócesis o en la Santa Sede", subrayó en un comunicado la Prelatura del Opus Dei en Roma.

En el texto, el Opus Dei manifestó "su sorpresa y dolor" por la detención de Vallejo.

"El Opus Dei no dispone de ninguna información sobre el caso. Si la acusación se demostrase cierta, sería particularmente doloroso por el daño hecho a la Iglesia", asegura la nota.

"Vallejo fue llamado a trabajar en Roma por la Santa Sede, de acuerdo con su obispo (diócesis de Astorga, España). La prelatura del Opus Dei no intervino ni supo de esa decisión hasta que se hizo pública: los superiores de monseñor Vallejo son los de la Santa Sede y el obispo de la diócesis donde está incardinado (Astorga)", concluye.

El español ya se vio involucrado en la polémica el día de la canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, en mayo de 2014, cuando asistió a un lujoso almuerzo en la azotea de la prefectura de Asuntos Económicos y que fue desaprobado por el papa.

La divulgación de material clasificado es un delito penado por la legislación vaticana, que prevé penas de entre seis meses y dos años de reclusión a quien "se apropie ilegalmente o revele noticias o documentos que esté prohibido divulgar".

Si los documentos afectan a "intereses fundamentales o relaciones diplomáticas" del Estado de la Ciudad del vaticano se aplicará una pena de entre cuatro y ocho años.

De este modo el Vaticano ha revivido los tiempos del "Vatileaks", el escándalo que estalló en 2012 después de que parte de la correspondencia de Benedicto XVI fuera divulgada por su mayordomo, Paolo Gabriele, que pasó a la posteridad como "el cuervo".

Un material recogido en el libro Sua Santità (2012), publicado por el periodista italiano Gianluigi Nuzzi y que provocó un enorme revuelo.

Esta previsto que esta semana se publiquen dos libros sobre el tema de las finanzas vaticanas: El nuevo de Nuzzi, Via Crucis (publicado por Chiarelettere), y el de Emiliano Fittipaldi, Avarizia (de la editorial Feltrinelli).
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