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La dimisión de cinco ministros del partido de Silvio Berlusconi que formaban parte del frágil gobierno de coalición entre la izquierda y el centro-derecha ha sumido a Italia en otra tormenta política.

El sábado, cinco ministros del partido de "Il Cavaliere", el Pueblo de la Libertad (PDL), renunciaron del gobierno dirigido por Enrico Letta, una decisión inspirada por su mentor y que fue calificada por el primer ministro de "loca e irresponsable, totalmente destinada a proteger los intereses personales" del magnate milanés con la justicia.

El Senado tiene que decidir el 4 de octubre si retira el escaño a Silvio Berlusconi por su condena a un año de prisión por fraude fiscal, lo que implicaría la pérdida de su inmunidad parlamentaria a la espera de nuevos juicios, entre ellos, el denominado "Rubygate" por prostitución de menores y abuso de poder.

El 1 de agosto, el ex primer ministro fue condenado a cuatro años de prisión (reducidos a sólo uno) por fraude fiscal. No obstante, debido a su edad -este domingo cumple 77 años-, Berlusconi no irá a prisión.

Así, la pelota se encontraba el domingo en el campo del presidente de Italia, Giorgio Napolitano, que debe reunirse durante el día con Letta. Durante un desplazamiento a Nápoles, el jefe de Estado dijo que sólo disolvería las cámaras "si no tenía otra solución".

Si el jueves, los parlamentarios del PDL firmaron, pero no entregaron, su renuncia, el sábado los cinco ministros del partido, entre ellos, el viceprimer ministro y ministro del Interior, Angelino Alfano, presentaron su dimisión.

Oficialmente, el motivo es protestar contra el "ultimátum" de Letta, quien había anunciado su intención de presentar una cuestión de confianza ante el parlamento para "clarificar" el apoyo de su aliado.

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