Casi toda la energía que consumimos procede de la fusión nuclear. El petróleo que alimenta nuestros coches o el carbón que se quema en las centrales térmicas procede de plantas que acumularon en sus organismos la energía del Sol de hace millones de años. El gas natural que alimenta muchas centrales eléctricas y sirve para calentar el agua de la ducha es metano, fruto, en buena medida, de los procesos de putrefacción de plantas en el pasado. Y la energía eólica solo es posible gracias a los vientos que alimenta esa gran central de fusión nuclear que es nuestra estrella.
Dos experimentos inéditos acercan la fusión nuclear limpia
Un laboratorio de EEUU afirma haber logrado un hito en fusión nuclear nunca logrado antes, al generar más energía de la empleada. En otro experimento, en Francia, consiguen recrear este fenómeno sin la peligrosa emisión de neutrones