EEUU separó de sus padres a más de 900 niños en la frontera tras el fin de la "tolerancia cero"
La situación de los menores inmigrantes sigue siendo uno de los puntos más cuestionados de la administración Trump
Más de 900 niños han sido separados de sus padres en la frontera de Estados Unidos y México desde junio de 2018 según reveló la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU, por sus siglas en inglés), que presentó una demanda para resolver los casos que llevó a cabo la administración del presidente Donald Trump.
Según explica el informe presentado por ACLU, "el gobierno está separando sistemáticamente un gran número de familias basado en antecedentes penales menores (de los padres), en acusaciones altamente dudosas de incapacidad y errores en la identificación de relaciones de buena fe entre padres e hijos".
La política de "Tolerancia Cero", que permitía la separación de los niños detenidos junto a sus padres indocumentados tras cruzar la frontera con México, fue ordenada a terminarse por un juez federal en junio de 2018. Pero, desde entonces y hasta el 29 de junio de este año, según dice la demanda, autoridades del gobierno "han separado ahora más de 900 niños, incluidos bebés".
Tras el anuncio de la implementación de la política de "Tolerancia Cero", una medida impulsada en mayo de 2018 por el exfiscal general Jeff Sessions, más de 2.800 niños fueron separados de sus padres, hasta que el juez federal Dana Sabraw ordenó la reunificación de los pequeños. El problema se ahondó cuando el gobierno admitió que otros miles de niños fueron separados antes de abril de 2018, sin dejar claro un número exacto. Finalmente, el presidente Trump ordenó poner fin a su política el 20 de junio del año pasado, sin que nunca haya quedado claro si todos los niños separados pudieron ser reunificados con sus familias.
Según la moción, esta práctica se dio basada "en el historial criminal" y sobre la decisión "unilateral" y "no corroborada" de que el padre "no es apto o es un peligro" o por "errores sobre la identidad del adulto como padre del niño". En ese contexto, pidieron a la Corte que brinde "una orientación sobre los criterios permitidos para la separación de las familias en función del historial criminal o de la idoneidad de los padres". También que "reafirme sobre la premisa básica del mandato preliminar de esa corte" que "los niños no deben ser separados de sus padres en ausencia de una decisión de que no están genuinamente capacitados o presenten un peligro real sobre la base de hechos objetivos".
De igual forma, ante "el daño continuo y potencialmente permanente para esos niños" ACLU solicitó que la corte deje claro que no puede haber separaciones "sobre la base del historial criminal", independientemente de su gravedad y que requiera "tomar pasos más cuidadosos para determinar la paternidad".
La preposición, que fue interpuesta contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), no pide a la corte una respuesta sobre "la propiedad" de las separaciones, sino que se establezcan "principios rectores" para resolver las reclamaciones actuales. "Este tema ha llegado a una coyuntura crítica. Cientos de niños, algunos literalmente solo bebés, están siendo irreparablemente dañados porque sus padres pueden haber cometido un delito menor en el pasado, incluso un delito de tránsito", apunta el documento.
La situación de los menores inmigrantes ha sido uno de los puntos más cuestionados de la administración Trump que, tras la separación de menores, ha quedado en el ojo del huracán por las condiciones de detención de miles de pequeños inmigrantes, en su mayoría no acompañados.
El muro que une
El muro que empezó a construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para Ronald Rael, lejos de ser una valla, es un punto de unión y encuentro entre los habitantes de México y los de Estados Unidos.
Rael, artista y profesor de arquitectura de la universidad californiana de Berkeley le sacó provecho a la estructura e instaló tres subibajas de color rosado fuerte para que los niños de cada país puedan jugar juntos, incluso estando separados.
La instalación utiliza como sostén la viga horizontal que conforma la valla, dejando de cada lado de la frontera una de las partes del subibaja, De esta forma, y a modo de cooperación, el juego solo se puede utilizar y cumple su función si dos personas situadas en cada uno de los dos países colaboran.
Instagram @rrael "El muro se convirtió literalmente en un punto de apoyo para las relaciones entre niños y adultos de Estados Unidos y México que se vieron conectados de forma significativa al reconocer que las acciones que tienen lugar en un lado tienen una consecuencia directa en el otro", señaló el arquitecto en un mensaje divulgado a través de su cuenta de Instagram.
El artista grabó con un dron un video, a vista de pájaro, en el que se puede ver cómo un grupo de personas disfrutan de los subibajas, unas imágenes que han tenido una gran repercusión en las redes sociales y se han vuelto virales. Sin embargo, se desconoce si Rael obtuvo algún tipo de permiso oficial para llevar a cabo su proyecto o cuándo llevó a cabo su instalación.
La construcción de un muro fronterizo que atraviese toda la frontera sur del país fue una de las grandes promesas electorales del actual presidente estadounidense, durante la campaña de 2016, con el lema "Build the wall" ("Construyamos el muro").
La instalación artística, no obstante, se ejecutó en un momento delicado para la administración del actual mandatario después de que en los últimos días diversos medios, algunos de ellos favorables al presidente, se hicieran eco de un comunicado oficial que reconoce que —tras más de dos años de mandato— aún no se ha construido ni un solo kilómetro nuevo de muro.
Hasta la fecha, según ha indicado el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), debido a la dificultad para obtener los permisos para edificar en tramos nuevos, el gobierno se ha limitado a renovar unos 83 kilómetros de valla que ya estaba construida.
Con información de agencias