En plena crisis del Estado-nación nacido en Westfalia y cuando los sociólogos ya pronosticaban su ocaso irremediable –producto, entre otras cosas, de la globalización–, asistimos hoy, en los albores del siglo XXI, a una suerte de renacimiento del secesionismo y del espíritu soberanista dentro del territorio de numerosos Estados consolidados.
El auge independentista
Existe más de medio centenar de pueblos con aspiraciones independentistas en el mundo